Aunque tu sueño sea conocer la emblemática Petra, no te olvides de dedicarle también tiempo a la capital de Jordania y a sus alrededores. ¿Qué ver y hacer en Amán en un día? Esta ciudad, aunque es bastante moderna, posee varios lugares de interés histórico que no deberías pasar por alto. Desde IATI, líderes en seguros de viaje online, te proponemos un itinerario que se divide en dos grandes bloques: un recorrido histórico-cultural por la mañana y un paseo más desenfadado por el Amán más moderno, por la tarde.

que hacer en Amán en un día
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Amán, la capital de Jordania

Esta ciudad posee alrededor de 4 millones de habitantes y está considerada como una de las poblaciones más liberales de Medio Oriente. El nombre de Amán le fue dado por los amonitas en el s. XIII a.C. que denominaron la ciudad “Rabbath Amon” (que significa “Gran ciudad de los hijos de Amón”).

La ciudad fue luego conquistada por los asirios, los persas y los griegos hasta que finalmente cayó en manos de los romanos. En el s. III a.C., el faraón Ptolomeo II Filadelfo le dió su nombre y la ciudad pasó a llamarse Filadelfia. Formó además parte de la Decápolis, una liga de diez ciudades del Imperio romano que funcionaban como ciudades-estado. Durante la época de los omeyas, la ciudad volvió a recuperar su nombre original de Amán. Tal y como podemos observar, ¡ha sido la cuna de múltiples civilizaciones!

que ver en Amán

Ciudadela de Amán y el Museo arqueológico de Jordania

Si eres un amante de la historia, no puedes perderte la Ciudadela de Amán y sus 7000 años de historia. Este recinto es un compendio de la historia de la ciudad: las ruinas de un templo romano dedicado a Hércules, los restos de un palacio Omeya del siglo VIII que conserva su restaurada cúpula de color azul, una vieja cisterna de agua, una iglesia bizantina… Además, allí también se encuentra el Museo Arqueológico de Jordania con unas piezas de suma importancia dentro de la historia del país. Además de aprender más sobre Jordania, la visita a la Ciudadela también es todo un imprescindible por las increíbles vistas que tendrás desde allí a Amán, una ciudad que se levanta sobre 7 colinas. Las pequeñas casas de color blanco se amontonan y podemos apreciar, de forma sorprende, el trazado laberíntico y totalmente caótico de las calles.

El Teatro romano de Amán

Cuando Amán, aún era conocida como Filadelfia, como toda ciudad romana que se precie, tenía su teatro. Su aforo y su decoración nos muestran lo importante que debió ser ya la localidad en aquella época. Súbete hasta sus gradas más altas: ¡La panorámica del conjunto, construido en el siglo II, resulta realmente impresionante! Junto a él nos encontremos un pequeño odeón de la misma época que el teatro además de un diminuto, pero muy interesante Museo de las Tradiciones. Esta visita también te aportará una nueva perspectiva sobre Jordania ya que se recoge información sobre la vida ancestral de los beduinos y también usos y costumbres de la sociedad jordana a día de hoy. Sin duda, un imprescindible que ver en una visita a Amán en un día.

El Teatro romano de Amán

El centro de Amán (Downtown)

Tras las visitas más histórico-culturales, te invitamos a descubrir el lado más moderno y cosmopolita en tu visita de un día a Amán. Su centro es caótico y animado. El punto de partida para perderse por sus calles es la mezquita de Al-Husseini. A un paso de allí, te encontrarás varios bazares y un gran mercado de comida (abierto tanto de día como de noche) en los que curiosear y probar productos locales. ¡Puede ser una gran opción para hacer un pequeño descanso para comer! ¡Aprovecha para descubrir y disfrutar de la exquisita gastronomía jordana!

Amán en un día
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La Calle Rainbow street

Si no te ha convencido nada de lo que te has encontrado en el mercado, otra opción es dirigirte a Rainbow Street. Te sentirás “como en casa” ya que esta zona de la capital es muy moderna y está totalmente occidentalizada. Allí se encuentran numerosas pizzerías, hamburgueserías y cafeterías con un ambiente de lo más cosmopolita.

Mezquita Rey Abdallah I

Antes de dejar la capital de Reino Hachemita de Jordania, un poco más apartada del centro se encuentra la espectacular mezquita Rey Abdallah I. Posee una llamativa cúpula de color azul que se ha convertido en el emblema de la capital. Fue construida en los ochenta y tiene capacidad para 3000 creyentes. Su interior es similar al de cualquier otra mezquita, sin embargo, merece la pena acercarse a ella de noche ya que, con la iluminación, sus minaretes de aires futuristas te dejarán boquiabierto.

ir al Mar Muerto desde Amán

Otras excursiones a las afueras

Ten en cuenta, antes de dejar la capital, que desde la capital también puedes realizar muchas excursiones de lo más interesantes. Así, una vez hayas tachado de tu lista los imprescindobles que hacer y ver en Amán en un día, puedes ir a por estas propuestas:

  • A una hora de Amán, se encuentra el Mar Muerto. Encontrarás desde la capital numerosas opciones para hacer excursiones de un día hasta allí. Podrás probar los increíbles efectos de sus lodos en tu piel y divertirte con la increíble flotabilidad de sus aguas altamente salinas.
  • Otra de las visitas que no deberías pasar por alto es Jerash (Gerasa). Este recinto arqueológico, ruinas de una antigua ciudad romana que formaba parte al igual que Amán de la Decápolis, no tiene nada que envidiarles a lugares como Hierápolis o Éfeso (en Turquía), al Partenón (en Grecia) o a Pompeya (en Italia). También puedes contratar tours de un día desde Amán. Jerash se encuentra a hora y media de la capital.
  • Otra de las visitas más típicas es visitar Madaba y el Monte Nebo, lugares emblemáticos de la religión cristiana, a apenas 40 minutos de Amán. Madaba, conocida como la Ciudad de los Mosaicos, posee un importante mapa de la era bizantina: la cartografía más antigua de la Tierra Santa y Jerusalén. En cuanto al Monte Nebo, se trata de un pico que sale mencionado varias veces en las Escrituras y, por ese motivo, se le considera un lugar sagrado para los creyentes. Desde su mirador, en días despejados, se puede ver Jerusalén a lo lejos.

Artículo escrito por Sandra Candal, de El Viaje de mi vida