Viajar a Paraguay
Seguro de viaje a Paraguay

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¿Cuál es el mejor seguro de viaje a Paraguay? Si estás preparando una escapada a este fascinante rincón de Sudamérica, es completamente normal que te hagas esta pregunta. Junto a la compra de tus vuelos y la reserva de alojamiento, contratar un seguro para viajar a Paraguay es uno de los pasos más importantes antes de lanzarte a descubrirlo con total tranquilidad. En muy poco tiempo estarás explorando su vibrante naturaleza, dejándote llevar por el ritmo de Asunción, recorriendo los impresionantes saltos de agua del interior o disfrutando de la hospitalidad de su gente. Para que vivas esta experiencia sin preocupaciones, hemos preparado esta guía en la que te contamos cuál es la mejor póliza médica internacional para Paraguay, qué coberturas son imprescindibles y cómo contratar tu seguro de viaje de forma rápida y sencilla. Prepara tu mochila, ¡tu aventura por el corazón de Sudamérica está a punto de comenzar! Por qué contratar un seguro de viaje a Paraguay Mientras estás en casa, gozas de la protección que te ofrece un sistema de salud público que te asegura ser tratado, sin coste, por los mejores especialistas en centros médicos de primer nivel. En cambio, al dejar atrás nuestras fronteras, cada país al que ponemos rumbo nos espera con una realidad completamente distinta. Paraguay es un buen ejemplo de esto. Al no existir un acuerdo en materia de salud con España, te tocará hacer frente a los elevadísimos costes de la asistencia médica privada, que pueden llegar a miles de euros en casos de gravedad. Por ello, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores insiste en la enorme importancia de contar con el mejor seguro de viaje a Paraguay y estar cubierto en todo momento de tu visita. Dice, entre otras advertencias en su web sobre el país: “El sistema de salud paraguayo es deficiente y en general los recursos sanitarios públicos son limitados para hacer frente a eventuales epidemias, como se ha demostrado durante la pandemia de COVID-19. Los hospitales y recursos sanitarios privados funcionan relativamente bien. Se recomienda contratar un seguro de atención médica de viaje con la mayor cobertura posible y que cubra todas las posibles incidencias.” Un tropezón paseando por el casco antiguo de Asunción que te cause un esguince, un accidente de carretera mientras vas rumbo al Gran Chaco, algún alimento en mal estado en San Bernardino que te provoque problemas digestivos o cualquier enfermedad que en casa pasarías sin mayor problema, aquí iría de la mano de facturas de miles de euros o de acabar en centros médicos de dudosa reputación. En cambio, al contar con el mejor seguro de viaje a Paraguay tendrás acceso a los mejores hospitales sin pagar nada de tu bolsillo. Además, estarás también protegido con coberturas que van más allá de tu salud y que se encargan de que estés en las mejores manos durante tu aventura. Sigue leyendo y te contamos todos los detalles. ¿Cuál es el mejor seguro de viaje a Paraguay? A partir del siguiente apartado entramos de lleno en las coberturas que, sí o sí, deben viajar contigo aquí. Pero si tú ya tienes clara la enorme importancia de viajar protegido con el mejor seguro de viaje a Paraguay, no esperes más y hazte ahora con tu IATI Mochilero. Esta es la mejor póliza internacional para este destino. No te la juegues aquí y hazte ahora con ella: IATI Mochilero para viajar seguro a Paraguay Qué debe tener el mejor seguro de viaje Paraguay, características Es importante saber que un seguro de viaje es como tu equipaje, tiene que estar diseñado pensando en el destino que vas a visitar. Así, de la misma forma que no llevarías lo mismo aquí que a un fin de semana a Londres, con tu seguro ocurre igual. Necesitas uno que cumpla ciertas características. Las que ves aquí son las coberturas que no te pueden faltar. Todas ellas están incluidas en tu IATI Mochilero: Atención 24 horas sin coste Hay una diferencia de 5 horas respecto a España, por lo que cuando en Paraguay es todavía de día, en España puede ser ya de madrugada. Por ello puedes pensar que en según qué horarios pueda ser un problema contactar para recibir asistencia. Entonces, te gustará saber que gracias a este seguro de viaje a Paraguay tendrás asegurada la asistencia durante las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Independientemente de a qué hora nos necesites o incluso de si sucede una emergencia durante un festivo nacional en el que todo esté cerrado, podrás contar siempre con nosotros. Contactar con nosotros es gratuito a través de nuestra app, del correo electrónico o incluso por WhatsApp. Si por comodidad prefieres hacerlo por teléfono, haznos llegar luego el comprobante de la llamada y te haremos el reembolso de su coste para que tampoco este gasto corra de tu cuenta. Amplias coberturas de asistencia médica El precio de la asistencia médica privada en este país se dispara a miles de euros en casos de gravedad. Por ello, hemos dotado al IATI Mochilero con hasta 600.000 euros en exclusiva para asistencia médica. Gracias a este enorme colchón económico te aseguras de que, por muy grave que pudiera ser tu caso, siempre estaremos a tu lado para garantizar que recibas los cuidados que necesitas. Deportes de aventura en Paraguay Aquí te esperan ciudades como Asunción, cascadas como las del Monday, ruinas jesuitas como las de Encarnación o incluso la famosa visita a las Cataratas de Iguazú. Pero cada vez son más los viajeros que quieren exprimir al máximo este destinazo y se animan a probar actividades como kayak, senderismo, rutas cicloturistas, barranquismo, tirolina, etc. Son los llamados “deportes de aventura” y la mayoría de los seguros de viaje a Paraguay no los cubren. Por suerte para ti, el IATI Mochilero trae incluida la mejor Cobertura de Deportes de Aventura del mercado. Gracias a ella estarás cubierto cuando disfrutes de un montón de estas actividades. No solo eso. Además, contarás con hasta 15.000 euros en exclusiva para búsqueda, salvamento y rescate, por si practicando algunas de ellas fuera necesaria una asistencia más compleja. Sin franquicias, no pagarás nada de tu bolsillo Si en lugar de con el IATI Mochilero te haces con un seguro de viaje a Paraguay cualquiera, es muy posible que intenten colarte las tan pesadas franquicias para maquillar así sus precios. Como ya sabes, en el caso de una franquicia de 100 euros, significa que deberás pagar siempre los 100 primeros euros de cada asistencia que recibas. ¿Te parece justo habiendo pagado ya un seguro de viaje al completo? Tu IATI Mochilero, en cambio, no esconde ningún tipo de trampa. Al no contar con franquicia, nosotros nos haremos cargo de tus gastos desde el primer céntimo. Tú te olvidas. Sin adelantar costes de asistencia médica Por otro lado, si usas seguro médico privado en España y crees que te servirá a la hora de viajar a Paraguay es crucial que sepas que sus coberturas médicas suelen ser mínimas en el extranjero. Pero eso no es lo peor. Te obligan a pagar de tu propio bolsillo la asistencia recibida y a luego empezar largos trámites para conseguir recuperar todo ese dinero. Si te ocurre algo así, con un caso grave, te podría tocar pagar miles de euros durante tu viaje sin saber cuándo los podrías recuperar. En cambio, con IATI es siempre todo más sencillo. Cuando necesites asistencia y contactes con nosotros te dirigiremos rápidamente al centro médico mejor preparado para tu caso. Al llegar ahí ya te estarán esperando y nosotros nos haremos cargo de los gastos de tu visita y también de los de posibles pruebas, ingresos o incluso de las medicinas que te puedan recetar. Tú te olvidas. En el caso de que una urgencia te impidiera contactar con nosotros antes de ver a un médico, haznos llegar las facturas e informes médicos pertinentes y te haremos el reembolso lo antes posible. Pérdida de equipaje, robo y mucho más Como ya te avanzamos al principio, este seguro para viajar a Paraguay va mucho más allá de tu salud. Así, estará también a tu lado en todos esos otros casos que se pueden dar en una aventura como esta. Por ejemplo: • Desplazamiento de un familiar: 600 euros. • Convalecencia en el hotel: 840 euros. • Robo y daños al equipaje: 1.500 euros. • Hurto: 100 euros. • Gastos de gestión por pérdida de documentos de viaje: 90 euros. • Demora en la salida del medio de transporte: 270 euros. • Cancelación de vuelo o medio de transporte interno: 250 euros. • Demora en la entrega del equipaje facturado: 300 euros. • Búsqueda y salvamento: 15.000 euros. Y, entre muchas más, la tan costosa repatriación, que el Gobierno no cubre y que insiste en que tu póliza internacional para Paraguay incluya. Opción de anulación – cancelación de tu viaje a Paraguay Un viaje como este no tiene nada que ver con una escapada más. Aquí será necesario reservar vuelos, alojamientos, actividades o incluso un coche de alquiler. Es toda una inversión viajera que puede hacer que te plantees dudas como: “Si un motivo grave me obligara a cancelar este viaje ¿pierdo todo el dinero invertido?”. En IATI, con más 140 años de experiencia, estamos constantemente evolucionando para dar respuesta a las nuevas necesidades viajeras. Por ello, fuimos pioneros en la creación del Complemento de Anulación de Viaje. Gracias a él te reembolsaremos con hasta 3.500 euros los gastos que no pudieras recuperar directamente de los proveedores oficiales de tu viaje, si tuvieras que cancelarlo por alguna de las muchas causas tenidas en cuenta. Es el complemento favorito de miles de viajeros que ya han recuperado su dinero y podrás hacerte con él, con un solo clic, durante la contratación del seguro para Paraguay. Cobertura del seguro de viaje a Paraguay Estas que acabas de ver son las coberturas indispensables para este gran viaje. Todas ellas están incluidas en tu IATI Mochilero, pero esta súper póliza cuenta con muchas otras que seguro que te interesan y que puedes consultar en detalle en su página de contratación. Cuánto cuesta un seguro de viaje a Paraguay Con estas coberturas tan completas quizá pienses que el precio se dispare, ¡todo lo contrario! Al ser un seguro diseñado para destinos como Paraguay, su relación calidad – precio es excelente. Como ves, el precio representa un coste diminuto en tu presupuesto de viaje. Además, será para ti un ahorro de miles de euros si tuvieras que enfrentarte a un caso grave. Cómo contratar el mejor seguro de viaje a Paraguay Mira qué sencillo que contratar el seguro de viaje a Paraguay: IATI Mochilero para viajar seguro a Paraguay En el menú deberás introducir los datos de tu viaje: • Tu lugar de residencia • El destino del viaje: en este caso Paraguay • Las fechas de inicio y fin del viaje • El número de viajeros • Tipo de seguro: seguro de viaje • ¿Estás ya viajando?: Sí/No Una vez completes el menú ha clic en “Calcular”, selecciona tu IATI Mochilero y haz clic en “Contratar”. No olvides que, justo en este punto, podrás hacerte con el Complemento de Anulación de Viaje con el que podrás recuperar hasta 3.500 euros si necesitaras anular tu viaje. Rellena tus datos personales, haz el pago y recibirás en tu correo tu seguro de viaje a Paraguay y los datos para contactar con nosotros cuando lo necesites. Precios y coberturas vigentes en el momento de actualizar esta guía. Sujetos a posibles cambios.

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Paraguay, crónica del corazón roto de Sudamérica

Paraguay, crónica del corazón roto de Sudamérica

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Viajar a Paraguay es adentrarse en lo desconocido. Paraguay, aun estando prácticamente en el centro de cualquier movimiento por Sudamérica, es el país que los viajeros evitan de forma recurrente. Pero si ahí no hay nada que ver… ¿Qué se te ha perdido a ti en Paraguay? Oh, ¡es guay del Paraguay! Y con esta frase ochentera termina todo el recorrido de sentencias que unos y otros, con mayor o menor acierto, me sueltan sobre Paraguay. Paraguay es el único país hispanoamericano donde la mayoría de la población es bilingüe, siendo el guaraní (lengua indígena) el idioma más hablado en Paraguay y superando al español​. Paraguay, que una vez fue uno de los países más desarrollados y con el modelo económico más rentable del cono sur, perdió en menos de 70 años la mitad de su territorio y, dependiendo de las fuentes a las que se aluda, entre un 50% y un 90% de su población. Con ello, perdió también su hegemonía, su liderazgo, su salida al mar y entre los escombros de las guerras más crueles y manipuladas de América, perdió también su honor. A día de hoy Paraguay es el país más misterioso y menos conocido de Sudamérica, pero su historia, sus territorios perdidos, sus raíces indígenas tan vivas y la atracción por entender cómo un país tan próspero pudo llegar a desmoronarse de este modo, deberían ser razones suficientes para hacerle una visita. ¿Qué sabes tú de Paraguay? Es verdad. Yo tampoco sabía nada. Entré a Paraguay con la mente en blanco y el corazón acelerado por esa emoción indescriptible de saber que pisas territorio desconocido. No sé cuánto tiempo había pasado desde la última vez que me sentí así, con esa ingenuidad de viajar a ciegas. Y merece la pena comenzar la historia por el principio. El oeste: dominio de indígenas indomables Dominio de indígenas indomables. Así se describía en los mapas antiguos más de la mitad del territorio que a día de hoy ocupa Paraguay. Muy a pesar de los intentos de los colonos, los pueblos originarios del Gran Chaco resistieron la conquista del imperio español. Fue tal vez la aridez del desierto verte. O fueron las duras condiciones de vida en aquellas llanuras infinitas, la escasez de aquella tierra… Ellos siguieron allí, imperturbables. Pasaron a formar parte de un Virreinato de Perú y un Virreinato de la Plata posteriormente que nunca existieron para ellos. Los indígenas del Chaco siguieron siendo marcados como indomables. Ni siquiera tras casi 300 años de dominio español y de numerosos intentos de asedio y sometimiento fueron capaces de reducir completamente a aquellas comunidades. En el oeste de Paraguay, las tentativas de fundar ciudades fueron infructuosas durante la época colonial. Tampoco funcionaron las encomiendas ya implantadas en Brasil y en el este del país, un sistema de esclavitud encubierto en el que el encomendero (un colono con poder al que se le asignaban grandes extensiones de tierra arrebatadas a alguna comunidad de originarios) protegía, educaba y evangelizaba a un grupo de indios a cambio de un tributo, normalmente su trabajo. La belicosidad de los indígenas chaqueños era mayor que en otras zonas de Paraguay. Pero cada golpe les fue debilitando. Aprendieron a montar a caballo, cambiaron su forma de vida y en muchos casos firmaron pactos de paz con el gobierno. Julian Peters Photography / Shutterstock.com Tras la Revolución de Mayo de 1811, cuando Paraguay se declaró estado soberano, parte de las tierras del norte del Gran Chaco, conocido como Chaco Boreal, pasaron paulatinamente a ser anexionadas al nuevo país. Y muchos originarios siguieron ahí, en su particular desierto verde, ajenos al mundo exterior. Hasta que llegó la Guerra del Chaco. Fue precisamente esta región la que me recibió a mi entrada en Paraguay. Kilómetros de nada. Arbustos que salpican un secarral de tierra estéril. Una carretera recta infinita hecha pedazos. Y un autobús que se detuvo para dejarme en una intersección donde entendí el significado de morder el polvo. Se me secó la garganta. Por suerte antes de detenernos me habían dado un refresco y la caja de comida que me correspondía con el billete. En ella había un zanco de pollo reseco y un poco de arroz que le acabé dando a un borracho callejero al que, lo reconozco, también le compré una cerveza. La Misión del este En el este del país los españoles tuvieron las cosas más fáciles. Entre 1524 y 1800 se hicieron por completo con el territorio. Pero no fue tarea fácil. Algunos pueblos seguían resistiendo en medio de la jungla inexplorada. Para la labor evangelizadora y de sometimiento, se implantaron las encomiendas y, de forma paralela, las reducciones jesuíticas, que no eran más que unos pueblos misioneros cuya función era educar y evangelizar a pobladores originarios. Quien más quien menos, recuerda a aquellos jóvenes Robert de Niro y Jeremy Irons en La Misión, una película que refleja la vida de los encomenderos y los padres jesuitas en las reducciones. Yo era de las que no había visto la película. Y me la vi entera en el lugar de los hechos, alguna de las noches que pasamos en Trinidad mientras me ponía fina de chipa, una especie de rosquillas elaboradas con mandioca y queso. Llegaron a ser hasta 32 las reducciones jesuíticas fundadas con un plan maestro que contemplaba algo poco común en aquella época: el respeto hacia los guaraníes. En lugar de avasallar, entre 1600 y 1750 los jesuitas fundaron comunidades con guaraníes convertidos al cristianismo, pero respetando sus tradiciones y cultura y con un modelo económico que funcionaba a la perfección. Me sorprendió que la iglesia jugase el papel de los buenos en esta ocasión. Los pobladores originarios aprendían rápido y eran buenos en muchas disciplinas artísticas, como la música o la escultura en madera. En pocos años habían aprendido español, niños y niñas recibían educación por igual y las misiones funcionaban de forma autónoma, lo que llevó a que en muchos casos dejaran de pagar los tributos correspondientes a la corona española. Y empezaron los resquemores. Por un lado, la envidia: los encomenderos sentían su posición amenazada. Los jesuitas tenían un modelo de producción más eficiente y daban libertades a los guaraníes que ellos no consideraban correctas. Por otro, España entregó 7 misiones a Portugal, donde la corona portuguesa decidió expulsar a los jesuitas y quedarse con los pobladores a modo de esclavos, permitiendo que entrasen los bandeirantes, unos cazadores y vendedores de esclavos que ya habían conseguido despoblar de indígenas gran parte de Brasil, dejando la tierra virgen para el avasallamiento de los colonos. Ante esto, los jesuitas se cerraron por completo. Las reducciones dejaron de responder ante el rey. Comenzó una guerra desigual en armas y hombres en la que muchas de estas comunidades fueron arrasadas y esquilmadas. Los jesuitas fueron expulsados del reino de España. Los guaraníes, sometidos por completo. Unas semanas más tarde, cuando llegué al este de Paraguay, caminé sobre aquellos suelos y restos arqueológicos que ahora son Patrimonio de la Humanidad, paseé por iglesias con paredes derruidas, y comprendí el significado de lo que, tal vez, fueron los años más respetuosos y prósperos de la época colonial. Me puse aquella banda sonora de Ennio Morricone y hasta creí escuchar una discusión entre Rodrigo Mendoza y el Padre Gabriel. La guerra más sangrienta de América Llegó 1864. Paraguay era la única nación de América Latina que no tenía deuda externa porque le bastaban sus recursos. Con un sistema económico próspero Paraguay comenzó a ser una amenaza para Brasil, que quería expandir sus territorios. Una amenaza para Uruguay, donde el partido colorado había usurpado el gobierno al partido blanco, aliado del gobierno paraguayo. Una amenaza para Argentina, socio de Brasil, que no quería que las fuerzas paraguayas atravesaran su territorio hacia Uruguay. Y también una amenaza para Reino Unido, que de algún modo veía tambalearse su hegemonía. En palabras de Pablo Gentili, Secretario de Cooperación Educativa del Ministerio de Educación en Argentina: “Por estas razones, y por su reactivo rechazo a los falsos principios del libre comercio, la principal potencia imperial de la época, Inglaterra, se propuso destruir el Paraguay. Para hacerlo, contó con el apoyo de tres países que pocos méritos podían mostrar en su apego a la libertad y al progreso humano: un imperio degradado y esclavista como Brasil; una nación fragmentada y en pleno proceso de consolidación de una oligarquía indolente y autoritaria, como Argentina; y un país tutelado y bajo un gobierno de facto, como lo era Uruguay. Destruir el Paraguay fue el pacto de sangre que sellaron esos tres paisitos, bajo la mirada cómplice de quienes festejaban el inicio de una era de grandes negocios.” La guerra se convirtió para los paraguayos en una causa nacional. A diferencia de los soldados enemigos, que peleaban por dinero o por obligación, los paraguayos lo hicieron por orgullo. Así, realizaron verdaderas hazañas militares, como la de Curupaytí, donde tuvieron sólo 50 bajas frente a las 9.000 de los aliados, a pesar de ser muy inferiores en soldados y armamento. Y sin embargo, nunca un país fue aniquilado de tal forma en Sudamérica. Paraguay pagó un precio altísimo. Con hombres, con ancianos, con mujeres y con niños, que llegaron a pintarse barbas para luchar haciéndose pasar por adultos. Fue una verdadera masacre donde murió el 75% de la población. “Se llamó la Guerra de la Triple Alianza. Brasil, Argentina y Uruguay tuvieron a su cargo el genocidio. No dejaron piedra sobre piedra ni habitantes varones entre los escombros. Aunque Inglaterra no participó directamente en la horrorosa hazaña, fueron sus mercaderes, sus banqueros y sus industriales quienes resultaron beneficiados con el crimen al Paraguay. La invasión fue financiada, de principio a fin, por el Banco de Londres, la casa Baring Brothers y la banca Rothschild, en empréstitos con intereses leoninos que hipotecaron la suerte de los países vencedores”. (Eduardo Galeano) En 5 años Paraguay quedó desestructurado. Arrasado. Perdió también gran parte de sus territorios. Y casi todos sus hombres. Cuando estuve frente al agua grande que literalmente traduce el significado de Yguazú y que se repartieron entre Argentina y Brasil me di cuenta de nunca el agua de esas cataratas será suficiente para limpiar la sangre de tal exterminio. Era ya 1870 cuando Paraguay se convirtió en el corazón más roto de Sudamérica. Guerra del Chaco: La pelea por un infierno verde A pesar de las múltiples idas y venidas, la línea de pertenencia de los territorios del Gran Chaco nunca estuvo definida del todo. Cuando Bolivia y Paraguay proclamaron su independencia, heredaron de la época colonial una vaga determinación de los límites de esa zona inhóspita, por lo que fijaron sus jurisdicciones de acuerdo con documentos que resultaban contradictorios. Hasta aquel entonces el Chaco no había sido demasiado importante para nadie. La tierra de los indígenas indomables no ofrecía nada. La supuesta existencia de petróleo en el subsuelo chaqueño, unida al hecho de que Bolivia había perdido la salida al océano Pacífico como consecuencia de la Guerra del Pacífico, fueron los detonantes finales de la pelea por el infierno verde: La Guerra del Chaco. Si había petróleo, alguien tenía que quedárselo. Si había que llevarlo al mar para el transporte, el río Paraguay a su paso por el Chaco era el medio más viable. Esto llamó la atención de Estados Unidos, que apoyó a Paraguay, y Gran Bretaña, que apoyó a Bolivia. Y comenzó el espectáculo. En los tres años de duración de la guerra del Chaco (1932 – 1935), el coste en vidas fue altísimo. Si Paraguay había quedado quebrado tras la Guerra de la Triple Alianza, a pesar de que la guerra finalizó con la concesión de la mayor parte de las tierras en su favor, esta otra terminó de hundirlo. El conflicto, unido a la hostilidad de la vida en Chaco, la carencia de agua y las enfermedades le llevaron a perder 30.000 hombres. A consecuencia de todo esto, Paraguay se convirtió en un país de ancianos, niños y mujeres. Fueron ellas, las llamadas Residentas, las que asumieron la responsabilidad de reconstruir un país devastado en el que había un solo hombre por cada 8 mujeres. Empuñaron fusiles, enterraron a sus muertos, fueron artesanas, agricultoras, fundaron escuelas. Las Residentas fueron madres y padres. Y levantaron Paraguay. Me encontré a mí misma parada bajo un sol infernal, ahora al lado de un hotel al que me acerqué para conectarme a internet. Llevaba 3 horas esperando. Hasta el borrachín se había largado ya. Entonces llegó un coche a recogerme y salió de él un hombre rubio y muy alto. Hablaba español con marcado acento alemán. Podría haber sido un turista, pero él había nacido allí. Era el hijo de Martha, la mujer menonita que me iba a acoger por unos días. La odisea menonita Los primeros recuerdos que tengo de mi llegada a la casa de Martha son los caballos de la finca. Había 4, si mal no recuerdo. Me enseñó mi habitación para que me instalase. Al principio me sentía un poco fuera de lugar. Yo estaba allí a través del contacto de Juan, un amigo que había conocido a Martha años atrás. Y tampoco sabía qué podía esperar. Había llegado a Paraguay en una odisea de casi 30 horas de autobús, donde en mitad de la noche boliviana habíamos vadeado ríos y sorteado barrancos que no habrían traído más que la muerte. En realidad no sé ni cómo salimos vivos. Me había cruzado media Bolivia para poder entrar al Chaco paraguayo. Solamente porque quería saber cómo funciona una sociedad menonita. Y porque quería dejarme llevar por Paraguay. Mientras me servía una cena con mandioca y crema agria (donde lo alemán se fusionaba con lo más profundo de las raíces paraguayas) y su acento la delataba, Martha me contó su historia. A excepción de la primera colonia menonita del Chaco, la colonia Menno en Loma Plata, los demás menonitas, como sus padres, llegaron a Paraguay huyendo de un infierno de persecuciones religiosas en la Europa de los años 30. El gobierno paraguayo les vendió una tierra de oportunidades en la que asentarse. Muchos de ellos invirtieron todo lo que tenían para hacer el viaje. Y no fue para nada más que para acabar viviendo en otro infierno: el desierto del Chaco, donde las lluvias torrenciales se alternaban con el calor y donde las condiciones de vida podían llegar a ser muy hostiles. No deja de ser curioso que en medio de un país hecho trizas, diezmado y arrasado, otros perseguidos, los menonitas, acabasen por encontrar un lugar en el que echar raíces. Los comienzos para estas colonias no fueron sencillos. Muchos llegaron con una mano delante y otra detrás, sin opciones de regresar a ningún lugar. Otros murieron de enfermedades; y otros se fueron a dios sabe dónde. Los que no tuvieron otra opción lucharon por salir adelante. No quedaba otra. Los menonitas son anabaptistas por definición. Es decir, no se bautizan hasta que se consideran adultos. Algunas colonias conservadoras viven ajenas al uso de la tecnología y la modernización, con estrictas normas de vestimenta y comportamiento y donde la familia, el trabajo y la religión son los puntos claves de sus vidas. George Sheldon / Shutterstock.com En la zona del Chaco, sin embargo, las colonias se han modernizado. Como decía Patrick Friesen, gerente de comunicación en la Asociación Civil Chortitzer, “uno no come de la palabra de Dios”. En las cooperativas agrícolas de estas comunidades se producen lácteos, carne y cereales. Y funcionan con una perfecta organización al más puro estilo alemán. Es una pequeña Alemania en el hemisferio sur que tuvo que desarrollarse en unas condiciones climáticas completamente distintas a las que los primeros menonitas estaban acostumbrados. Con Pedro, el marido de Martha, la charla se me complicaba más. A pesar de haber nacido en Paraguay, de ser paraguayo, de ser el fan número uno de la selección nacional de fútbol, le cuesta hablar en español. Lleva en la cara una sonrisa permanente. La misma que tenía ese día mientras conducía para mostrarme sus campos de cultivo. Los campos de algodón, los de sésamo. Se perdían en la inmensidad. Estuve con sus vacas y acaricié sus caballos. También aprendí lo que es un carpincho, el roedor más grande del mundo. Creo que fue de las pocas palabras que intercambié con Pedro: “carpincho, carpincho” – decía, mientras señalaba cacas que a mí al principio me habían parecido de cabra. Después recorrimos con el coche las calles polvorientas de Neuland (su colonia) en busca de una heladería. Y me parecía estar en una película. Por la ventana se sucedían imágenes de casitas de cuento construidas de madera y parques en los que jugaban niños muy rubios. Carteles escritos en alemán. Y el polvo, mientras circulábamos, cubriéndolo todo. Un anacronismo tan extraño que no sabría explicar. Es cosa de ese desierto donde escasea el agua dulce. El desierto verde es ahora su hogar. El suyo, el de los mestizos y el de los indígenas indomables a los que nunca arrancaron de allí. Me acosté agotada y dormí más de 10 horas seguidas en aquella hacienda menonita donde no se escuchaban nada más que grillos y pájaros. Y a pesar de que el viaje no había hecho más que empezar, pensé: Joé, pues sí que va a tener fundamento lo de que esto es guay del Paraguay. Crónica escrita por Eva Abal, de Una idea un viaje

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Itinerario de viaje a Paraguay de 15 días

Itinerario de viaje a Paraguay de 15 días

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Aunque Paraguay es uno de los países menos visitados y a su vez más desconocidos de Sudamérica, lo cierto es que guarda secretos que nunca podrías imaginarte. Paraguay es un crisol de culturas, donde múltiples etnias conviven en ecosistemas que van desde el desértico Chaco hasta la exuberante vegetación a orillas del río Paraná. Hay pocos viajeros que se animen a realizar una ruta por Paraguay en su viaje por Sudamérica, pero sin embargo, es un país que merece un recorrido de al menos 15 días que dejen tiempo suficiente para comprender sus contrastes y entender su contexto histórico, que no es cosa nimia. Paraguay perdió gran parte de su territorio en menos de 100 años y su historia reciente está llena de crueldad y golpes bajos. Y aún así, es el único país en Sudamérica en el que una de las lenguas indígena, en este caso el guaraní, supera al español en hablantes. Viajar por Paraguay no es solamente realizar un itinerario de visitas culturales y paisajes, es también un viaje por sus orígenes, sus raíces más profundas y sus costumbres. Paraguay está lleno de contrastes culturales y leyendas. Es por ello que hoy desde IATI, expertos en seguros médicos internacionales, queremos proponerte un itinerario de 15 días en Paraguay que combina experiencias, naturaleza e historias sorprendentes. Eso sí, ten en cuenta que Paraguay es un país extenso en el que el transporte público funciona bien pero las carreteras obligan a circular despacio. Por ello, es complicado visitar todo el país en 15 días, así que nos centraremos en los lugares más importantes. Días 1 y 2 en Paraguay: Asunción La capital de Paraguay es una de las ciudades más peculiares y sorprendentes de Sudamérica, y aún a pesar de que no es la ciudad más animada del país, tiene propuestas la mar de interesantes. Aprovecha el paso por la ciudad para visitar el centro histórico, donde se encuentran la Catedral Metropolitana, la Casa de la Independencia o el Museo de la Memoria de la Ciudad de Asunción, así como las 4 plazas (Héroes, Libertad, Democracia y Juan Emiliano O’Leary). Al lado mismo de la Plaza de los Héroes está la aclamada Heladería Doña Ángela, donde los helados son de un nivel superior, ¡prometido! Dedica la tarde a pasear por la costanera del río Paraguay. Las puestas de sol desde allí son una preciosidad, especialmente si tomas alguna de las barquitas locales. Eso sí, ten en cuenta que toda la zona entre el casco antiguo y la costanera es un barrio inundado, donde gente con muy pocos recursos malvive como puede. Es por ello que no debes caminar de un sitio a otro bajo ningún concepto. Para el segundo día del itinerario, te recomendamos pasar la mañana en el Mercado 4, uno de los más grandes de Asunción y donde, literalmente, puedes encontrar de todo: objetos de electrónica, frutas, pollos, puestos de comida, ropa, electrodomésticos, souvenirs… Y si tienes oportunidad, tienes que ver antes la película 7 Cajas, una de las más famosas del cine paraguayo y que precisamente sucede en este mercado. Por la tarde, acércate al interesante y colorido barrio Loma de San Jerónimo, que inevitablemente traerá recuerdos a La Boca en Buenos Aires o a Valparaíso en Chile. No te pierdas el ambientillo del café Ko’ape. Jan Schneckenhaus / Shutterstock.com Días 3 y 4 en Paraguay: Villarrica y alrededores Tras un trayecto de entre 3 y 4 horas de autobús desde Asunción, se llega a Villarrica del Espíritu Santo, una de las ciudades más emblemáticas de Paraguay, conocida como “la ciudad andariega”, ya que tuvo que trasladar 4 veces su ubicación. Villarrica es famosa por sus carnavales y su legado histórico y cultural. Destacan especialmente su catedral, la iglesia de Ybaroty, las casonas coloniales y el Parque Ikua Pitá, un precioso parque dedicado a Manuel Ortíz Guerrero, poeta nacido en Villarrica. También tienes que incluir los alrededores de Villarrica en el itinerario por Paraguay, donde son imprescindibles las siguientes visitas: • Itá Letra, a 18 km de la ciudad, donde existen petroglifos y pictografías de arte precolombino. • Salto Suizo: La cascada más alta de Paraguay. • Itacurubí: Un pueblo conocido como El Jardín de la República debido a sus calles llenas de flores y a la exuberancia de sus alrededores. • Cabaña Ita Kua: Muy cerca de Itacurubí se encuentra este precioso emplazamiento, donde enormes piedras flanquean el río formando un valle impresionante. • Salto Cristal: Otra de las cascadas más populares y accesibles de Paraguay, donde además, hay piscina natural. Días 5, 6 y 7 en Paraguay: Ciudad del Este Ciudad del Este es todo lo que no es Asunción. Vida, alegría, derroche, peligros y color. La ciudad de las tres fronteras (donde confluyen Paraguay, Argentina y Brasil) es un lugar animado 24 horas, 7 días por semana, donde se entremezclan vendedores, viajeros, trapicheos y también, toda clase de estafas. Aunque la ciudad como tal carece de interés, merece la pena acercarse por varias razones. En primer lugar, porque está muy cerca del los Saltos del Monday, de los más importantes de Paraguay en la actualidad, que presentan una caída de 40 metros y que se pueden visitar a través de una senda ecológica. En segundo lugar, porque estar en Ciudad del Este y no visitar Iguazú es impensable. Y más teniendo en cuenta que estas cataratas pertenecieron a Paraguay hasta que perdió el territorio en la Guerra de la Triple Alianza. No en vano, todavía conservan el nombre original (Yguazú), que en guaraní significa agua grande. Esta visita es un imprescindible en tu itinerario por Paraguay. Necesitarás un día para visitar el lado argentino y otro para el lado brasileño y a ambos puedes llegar en transporte público desde Ciudad del Este. Días 8 – 13 en Paraguay: Ruta de las Misiones Jesuíticas Las misiones jesuíticas dejan constancia del esplendor de Paraguay entre los siglos XVII y XVIII, donde los padres de esta congregación crearon comunidades evangelizadoras en las que la esclavitud se dejó de lado, ante el malestar de los encomenderos y bandeirantes. Estas comunidades, varias de las cuales están consideradas Patrimonio de la Humanidad, dejan entrever cómo estaba organizada la sociedad en la que los jesuitas convivían con los guaraníes mientras les enseñaban a cultivar y a ser autosuficientes. Te recomendamos ver la película de “La Misión”, un clásico que muestra cómo funcionaban estas misiones y por supuesto, tienes que incluir algunas de ellas en tu itinerario de 15 días por Paraguay. Las misiones jesuíticas más populares son las siguientes: • Trinidad • Jesús de Taravangüe • San Ignacio Guazú Cada pueblo, interconectados por transporte público (a excepción de Jesús de Taravangüe, al que hay que ir en taxi), merece un día de estancia, ya que ofrecen visitas guiadas por el día y nuevamente por la noche, mientras se suceden espectáculos luminosos y sonoros que ambientan lo que sería la vida en una misión. En la misma ruta se encuentra San Cosme y Damián, un pueblo de lo más peculiar en el que además de la antigua misión jesuítica se puede visitar un interesantísimo museo de astronomía y el planetario Buenaventura Suárez, que lleva el nombre de un padre jesuita que fue pionero de la astronomía, pasando a la historia por ser el primer astrónomo del hemisferio sur que realizó medidas sobre la bóveda celeste. En el mismo pueblo se puede realizar una excursión en barco por el río Paraná hasta las emblemáticas dunas de San Cosme y Damián. Día 14 en Paraguay: Villa Florida En el camino de regreso hacia Asunción, y ya casi para rematar el itinerario de 15 días en Paraguay, merece la pena hacer un alto en Villa Florida, una ciudad muy linda a orillas del Tebicuary y conocida por la tranquilidad y la hermosura de sus playas fluviales. dedicada a actividades comerciales deportivas y turísticas vinculadas al hermoso río que baña sus costas. Día 15 en Paraguay: Regreso a Asunción El último día del viaje toca regresar a Asunción y hacer balance de lo vivido en este recorrido por el corazón de Sudamérica. Aprovecha el último día para comprar algunos dulces y comidas típicas, como chipa, sopa paraguaya o la deliciosa mermelada de guayaba. Si quieres sorprender a alguien que aprecie los trabajos manuales, compra uno de los mantelitos de ñandutí. ¡Son una preciosidad! Quedan, no obstante, muchos lugares interesantes en el tintero, incluyendo el inmenso Chaco Boreal, un desierto verde en el que conviven comunidades menonitas con indígenas que, en algunos casos, siguen manteniéndose al margen del mundo moderno. También, la zona de El Pantanal (al noreste de Paraguay), un humedal en el que perderse y descubrir la naturaleza más pura del Paraguay, donde destaca la estación biológica Los Tres Gigantes. Y por último, las cuevas de Vallemí, al norte de Concepción, que dejan espacio a la espeleología, la navegación o el rappel y conforman un enclave único en Paraguay. Como ves, Paraguay tiene mucho más de lo que la gente imagina y de hecho estaría bien tener más de 15 días para el itinerario. Ojalá nuestras ideas sirvan de inspiración y te animen a visitar el país, porque como reza su eslogan turístico, Paraguay, tenés que sentirlo. Artículos escrito por Eva Abal, de

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Paraguay en 7 lugares sorprendentes

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Paraguay sigue siendo un gran desconocido para muchos viajeros. La mayoría de la gente que viaja por Sudamérica suele recorrer el eje andino, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia y Chile o Argentina, dejando atrás la zona que abarca Paraguay, el noreste de Argentina y el sur de Brasil. Te proponemos descubrir varios de los tesoros que te aguardan en esta parte del mundo, teniendo como plato fuerte las cataratas más grandes y bellas del planeta. Prepara la mochila, las botas de trekking y elige la modalidad de seguro de viaje IATI que mejor se adapte a tu forma de viajar. Comenzamos: Qué ver en Paraguay 1. Asunción La capital paraguaya está experimentando una progresiva modernización y recuperación de las dictaduras que sufrió a finales del siglo pasado. No la subestimes, ya que aspira a recuperar su grandeza de antaño, cuando un día fue la ciudad colonial más poderosa de todo el continente. Asunción es como el tereré, la omnipresente bebida de yerba mate: puede que te resulte extraña al principio, pero poco a poco irás cogiéndole el gusto y hasta te pesará tener que despedirte de ella. Te sorprenderá la majestuosidad de los edificios históricos más importantes, situados alrededor de la Plaza de Armas, como la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el Cabildo, el Panteón Nacional de los Héroes o la Casa de la Independencia, que denotan el respeto y el orgullo de los paraguayos por su pasado. Si quieres disfrutar de la mejor puesta de sol en Asunción, el lugar idóneo es la Costanera, el paseo marítimo que bordea el río Paraguay, renovado en 2013. Camina sin prisas mientras tomas un helado, o alquila una bici para recorrer sus 4 kilómetros (22km previstos para 2019). ¿Un secreto? Sube los escalones de la Loma de San Jerónimo, una colorida barriada típica donde serás bienvenido y podrás degustar un sabroso chipá (pan de queso). 2. Misiones jesuíticas de la Santísima Trinidad de Paraná y Jesús de Tavarangue Vestigios del pasado colonial español, estas imponentes ruinas son mudos testigos de la difícil convivencia forzosa entre jesuitas y guaraníes. Construidas en el siglo XVII, entre sus gigantescos muros de piedra habitaban comunidades de hasta 3000 personas. Paséate entre sus edificios de techos abiertos al cielo y escucha las historias que las piedras anaranjadas por el sol tienen que contar de sus habitantes, antes de que fueran abandonadas en la segunda mitad del siglo XVIII. En 1993 estas misiones fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 3. Encarnación Si decides conocer la “perla del sur” de Paraguay, que hace frontera con la ciudad argentina de Posadas, te encontrarás con un importante destino turístico para los locales que buscan divertirse, ir de compras o tomar el sol en la playa fluvial de San José. Aquí te esperan centros comerciales y tiendas con algunos de los precios más bajos del mundo, mientras que la oferta de bares y discotecas se acrecienta cada año. La mejor época para visitarla es durante los Carnavales, donde recogiendo las tradiciones del cercano Brasil, las calles se convierten durante días en una gigantesca fiesta. 4. El Gran Chaco Si eres de los que escapan de las aglomeraciones y prefieres la naturaleza y la aventura, querrás responder a la llamada de las vastas e inexploradas extensiones del Gran Chaco. Densos bosques y áridas llanuras ocupan una gigantesca parte del país, extendiéndose hasta las vecinas Bolivia y Argentina. En estas planicies se celebra el Trans Chaco Rally, el mayor evento deportivo del país y una dura prueba para sus participantes. A pesar de su clima extremo, estas llanuras están llenas de vida salvaje: jaguares, pumas, tapires y cientos de especies de aves se concentran en el Parque Nacional Defensores del Chaco, en el que puedes realizar un safari fotográfico o implicarte en un proyecto de protección de la biodiversidad. 5. Yaguarón Esta pequeña localidad a 48 km de Asunción es perfecta para una escapada de la capital… si no te asustan los fantasmas. Se han reportado multitud de fenómenos sobrenaturales que no hacen más que acrecentar su leyenda. Es un lugar muy interesante que ver en Paraguay. El principal atractivo turístico de la ciudad es el Templo de San Buenaventura, un edificio barroco del siglo XVIII construido por los propios pobladores de esta plaza. No te vayas sin subir al vecino cerro Yaguarón, donde aparte de una magnífica panorámica de las verdes planicies, podrás contemplar en lo alto unas huellas atribuidas a Santo Tomás. Se dice que si tus pies encajan en ellas el día de Viernes Santo, te sonreirá siempre la fortuna y el amor. 6. San Bernardino San Ber, como se la conoce cariñosamente, es la población vacacional de los paraguayos, con la playa fluvial más próxima a Asunción y donde todos quieren ir durante el verano austral, de diciembre a marzo. Comenzó siendo una colonia alemana y suiza en el siglo XIX, como denotan sus casas coloniales de influencias centroeuropeas. Hoy los restaurantes y locales de ocio se codean con estas antiguas edificaciones, ocupando las orillas del Lago Ypacaraí. Disfruta de alguna de sus playas con un cóctel en la mano y quizá te confundan con un paraguayo más disfrutando de unos días de vacaciones. 7. Cataratas de Iguazú Dejamos para el final lo más impactante: las cataratas más grandes del mundo y, para muchos, también las más bellas. Un claro indispensable que ver en Paraguay. Situadas en el triángulo entre el país, Brasil y Argentina, hay que dejar atrás Ciudad del Este y sus incontables centros comerciales para maravillarse ante este espectáculo de la naturaleza. Las oirás antes que verlas, tal es la fuerza del agua. Tanto desde la parte brasileña como desde la argentina, podrás ver y sentir el rugido de 250 cataratas de diversos tamaños, siendo la más espectacular la conocida como Garganta del Diablo. Explora a pie los diferentes senderos para disfrutar de diferentes panorámicas, y si te atreves, navega en barco hasta la base de las cataratas, o contempla este espectáculo natural a vista de pájaro desde un helicóptero. Todas las perspectivas dejarán maravillado hasta al viajero más veterano. Si quieres descubrir por ti mismo estos lugares y todo lo que hacer en Paraguay, acuérdate de hacerlo contando con el respaldo de Seguros IATI, la opción más inteligente para disfrutar de tu viaje sin dejar nada al azar. ¿Preparado para tu aventura por este destino exótico? Artículo escrito por Luis Gago, de Destino Ikigai

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