Qué ver y hacer en Irlanda

Qué ver y hacer en Irlanda

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La Isla Esmeralda es un lugar tan mágico como indica su nombre. Entre los mejores lugares que ver en Irlanda encontrarás bulliciosas ciudades, tranquilos pueblos, históricos castillos, frondosos bosques, ríos, parques nacionales, dramáticos acantilados, vírgenes playas y mucho más. Todo ello envuelto en el velo místico de las leyendas y tradiciones irlandesas. Si quieres explorar la isla entera en profundidad, necesitarás al menos tres semanas, porque los rincones secretos en los que merece la pena detenerse son prácticamente incontables. En cuanto a la mejor manera de recorrerla, aunque el transporte público – en forma de trenes y autobuses – es de buena calidad, te recomendamos que alquiles un coche y viajes a tu aire, acercándote a lugares escondidos a los que no podrías acceder de otra manera. ¿Estás listo para encontrarte con los duendes irlandeses? Pues vamos a explorar los imprescindibles de Irlanda. Vivir Dublín, la capital cosmopolita de la República de Irlanda La isla de Irlanda está dividida, políticamente, en dos: República de Irlanda e Irlanda del Norte. La capital de la república es Dublín, una de las ciudades más cosmopolitas y vibrantes del Viejo Continente. Caminando por sus calles podrás oír decenas de idiomas diferentes, fruto del poder de atracción que la ciudad tuvo desde finales de los años 90, cuando Irlanda se presentó al mundo como un milagro económico, recibiendo el apelativo del Tigre Celta. Debes dedicar al menos dos días a la ciudad. Camina por la mítica calle O’Connell, donde encontrarás la famosa General Post Office; haz compras en la calle Grafton, que acaba, en uno de sus extremos, en el parque St. Stephen’s Green, cuyos árboles y estanques esconden siglos de historia. Otros parques imprescindibles son el de Merrion Square, con su estatua de Oscar Wilde, y el de Phoenix, que tiene el honor de ser el parque urbano más grande de Europa. Si te gustan los museos, pásate por la Galería Nacional o el Museo Nacional de Irlanda. Tampoco puedes dejar de conocer el famoso Trinity College, la Univesidad más antigua del país y una de las más ancestrales de Europa. En su impresionante biblioteca se encuentra el Libro de Kells, un manuscrito monástico elaborado hace unos 1.200 años. Y lo que está claro es que no puedes marcharte de Dublín sin visitar sus pubs. Los más conocidos son los de Temple Bar, a un paso de las aguas del río Liffey, arteria fluvial de la ciudad. En ellos encontrarás música en directo, cervezas de todo tipo y mucha, mucha alegría. Asomarnos a los acantilados de Moher En la costa occidental de Irlanda, en el condado de Clare, se levantan los acantilados más famosos – que no los más altos – que ver en Irlanda: los de Moher. Es la excursión favorita de un día para aquellos que se encuentran visitando Dublín, y es el lugar más visitado de Irlanda. Los acantilados de Moher son una maravilla natural que se extienden a lo largo de unos 14 kilómetros a lo largo del océano Atlántico y se elevan a alturas de hasta 214 metros, ofreciendo vistas espectaculares y una sensación de grandeza impresionante. El centro de visitantes, ubicado en la ladera, ofrece exhibiciones informativas sobre la geología, la historia y la vida silvestre de la zona. Un paseo por los senderos que bordean el acantilado te permite disfrutar de distintos miradores y de la belleza pura del lugar. En los días claros, incluso se pueden ver las cercanas islas de Aran. Viajar seguro por Irlanda Dado lo limitadísima que es la Tarjeta Sanitaria Europea, y lo cara que es la asistencia médica (que se puede ir a los miles de euros en casos de media o alta gravedad), un tropezón por la Calzada del Gigante que acabara en esguince, un accidente recorriendo el país por carretera o cualquier enfermedad que en casa pasarías con paciencia en cama, aquí podría traducirse en desproporcionadas facturas médicas. En cambio, al contar con un buen seguro de viaje a Irlanda tendrás acceso a los mejores hospitales sin tener que pagar nada de tu bolsillo. No solo eso, estarás cubierto también en casos como robo, problemas con tu equipaje, incidentes con transportes o incluso su fuera necesaria tu repatriación. Disfruta del viaje que mereces y hazte ahora con el tuyo: Recorrer el Anillo de Kerry En el suroeste de la isla hay dos espectaculares rutas en coche que hacer en Irlanda. Una de ellas es el Anillo de Kerry. Se trata de una ruta circular de 179 kilómetros en el condado de Kerry, ofreciendo algunos de los paisajes más llamativos que ver en Irlanda. El recorrido comienza y termina en Killarney, llevándote a través de pueblos encantadores, verdes y exuberantes campos, costas escarpadas y sitios históricos. Algunos puntos destacados incluyen el Parque Nacional de Killarney, con sus tranquilos lagos, el histórico castillo de Ross y la espectacular cascada Torc; y la pintoresca ciudad de Kenmare, conocida por sus coloridas calles y sus tradicionales pubs irlandeses. El Skellig Ring, un desvío de la ruta principal, te regala impresionantes vistas de las islas Skellig, hogar de antiguos asentamientos monásticos y famosa por aparecer en algunas de las nuevas películas de la saga de ‘Star Wars’. Entre los mejores miradores de la ruta no debes perderte los de Ladies View y Moll’s Gap. Explorar la península de Dingle La otra ruta del suroeste es la que te lleva a explorar a fondo la humilde y salvaje península de Dingle. Recorriéndola encontrarás acantilados escarpados, playas de arena y colinas verdes que ofrecen impresionantes vistas del Atlántico. La población de Dingle, con su encantador puerto, sus casas de fachadas coloridas y su animada escena musical tradicional, es una base perfecta para organizar la ruta. Slea Head Drive, un circuito panorámico alrededor de la península, revela antiguos sitios arqueológicos, como las cabañas colmena y el Oratorio Gallarus. La zona también alberga el monte Brandon, uno de los picos más altos de Irlanda, que ofrece excelentes oportunidades para practicar senderismo. La combinación de belleza natural, historia y vibrante cultura local de la península de Dingle la convierte en un destino imperdible que ver en Irlanda. La animada vida de Galway Galway, la localidad más vibrante del oeste de Irlanda, ofrece una gran combinación de atracciones culturales, históricas y naturales. Date un paseo por Eyre Square, una plaza rodeada de tiendas, pubs y restaurantes. Desde allí puedes conectar con el Barrio Latino, conocido por sus calles adoquinadas, casas de fachadas coloridas y bulliciosos pubs. En el Museo de la ciudad de Galway podrás conocer la rica historia y el patrimonio de la ciudad. Parte de ese patrimonio es el icónico Arco Español, un vestigio de las defensas medievales de la ciudad, y la cercana zona de Claddagh, famosa por el encanto de su tradicional pueblo de pescadores. Para disfrutar de un toque de naturaleza, camina por el paseo marítimo de Salthill y disfruta de las vistas de la bahía de Galway. La ciudad también alberga numerosos festivales, como el Festival Internacional de las Artes de Galway, celebrado en el mes de julio y que atrae a centenares de miles de personas para disfrutar de músicos, escritores y otros artistas. Conocer los castillos de Irlanda Irlanda es, sin duda, una tierra de castillos. Hay más de 30.000 fortalezas en la Isla Esmeralda. Como es imposible verlos todos, aquí te recomendamos tres de los mejores castillos que visitar en Irlanda: • Castillo de Blarney: situado cerca de Cork, esta fortaleza es conocida por la legendaria Piedra de Blarney, que puedes besar para obtener el don de la elocuencia, y los exuberantes jardines del castillo. • Castillo de Kilkenny: data del siglo XII y se alza majestuoso junto al río Nore. Las habitaciones bellamente restauradas del castillo, el extenso parque y las interesantes exposiciones ofrecen una visión muy auténtica del pasado medieval de Irlanda. • Castillo de Bunratty: ubicado en el condado de Clare, es famoso por su estructura medieval bien conservada y el parque adyacente, donde tienes una muestra de la vida rural irlandesa. En él podrás experimentar un pueblo con historia viva, con cabañas tradicionales, tiendas y recreaciones en vivo, brindando un viaje de inmersión en el patrimonio de Irlanda. Sumergirte en la Irlanda gaélica en Donegal Donegal, en el noroeste de Irlanda, posee un rico patrimonio cultural gaélico. El condado es famoso por sus ancestrales tradiciones, incluido el idioma irlandés, que sigue siendo ampliamente hablado en las zonas de Gaeltacht. El paisaje accidentado de Donegal, salpicado de antiguos castillos, acantilados – como los de Slieve League que, con 601 metros, son de los acantilados costeros más altos de Europa – y círculos de piedra, refleja sus profundas raíces históricas. La música y la danza de la región son parte integral de su identidad, siendo común encontrar espectáculos de música tradicional irlandesa y el baile céilí en distintos pubs del condado. El folclore y la narración de cuentos también desempeñan un papel importante, preservando mitos y leyendas transmitidos de generación en generación. Los festivales culturales de Donegal, como el Earagil Arts Festival, celebran su herencia, mostrando artesanías, música e idiomas tradicionales. Los deportes gaélicos, en particular el fútbol gaélico, son seguidos aquí con pasión. Si tienes la oportunidad de asistir a un partido – es fácil que coincida si viajas en verano –, no dudes en hacerlo. Caminar por la Calzada del Gigante Dejamos la república para viajar al norte de la isla, pues allí también encontramos algunos de los mejores lugares que ver en Irlanda. Un gran ejemplo de ello es la Calzada del Gigante. Situada en la costa nororiental de Irlanda del Norte, se trata de una llamativa formación geológica que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Consta de unas 40.000 columnas de basalto que se formaron hace aproximadamente 60 millones de años debido a una intensa actividad volcánica. Las columnas, la mayoría hexagonales, crean un paisaje casi mágico. Según la leyenda, la calzada fue construida por el gigante irlandés, Finn McCool, para enfrentar a su rival escocés Benandonner. Además de su interés geológico, la Calzada del Gigante también posee una gran belleza natural y rica biodiversidad, con numerosas especies de flora y fauna adaptadas a su entorno costero. Belfast, la capital del norte Belfast es otra de las mejores ciudades que ver en Irlanda. La capital de Irlanda del Norte posee una vibrante escena artística, albergando numerosos festivales, incluido el Festival Internacional de las Artes de Belfast. Belfast jugó un papel crucial en la revolución industrial, particularmente en la construcción naval, siendo el Titanic su creación más famosa. Puedes aprender todo sobre el famoso transatlántico en Titanic Belfast, uno de los mejores museos de toda la isla. El turbulento pasado de Belfast durante el conflicto de Irlanda del Norte se recuerda a través de varios murales y el Muro de la Paz, que ahora simboliza los esfuerzos de reconciliación. La ciudad se ha transformado en los últimos años, con la revitalización del Titanic Quarter y un bullicioso paseo marítimo. Atracciones como el Museo del Ulster, el Jardín Botánico y el animado Barrio de la Catedral son otros de los imprescindibles que debes visitar. Gastronomía irlandesa Probar su gastronomía es otra de las mejores cosas que hacer en Irlanda, porque en cualquier lugar del mundo al que viajes, su mesa te dará mucha información sobre la gente que lo habita. Entre los platos tradicionales irlandeses encontrarás el estofado irlandés, elaborado con cordero o ternera, patatas, zanahorias y cebollas. También es muy apreciado el colcannon, una reconfortante mezcla de puré de patatas y repollo o col rizada. Los mariscos son prominentes, con platos como langostinos de la Bahía de Dublín y salmón ahumado. El pan de soda, con su textura distintiva de bicarbonato de sodio en lugar de levadura, es un alimento básico. Además, los productos lácteos irlandeses, en particular la mantequilla y el queso, gozan de gran prestigio. En cuanto a las bebidas: la Guinness, una cerveza negra rica y oscura, es icónica; el whisky irlandés, con marcas como Jameson y Bushmills, es mundialmente famoso por su suavidad; la crema irlandesa de Baileys, una mezcla de whisky y nata, es un licor popular; y el café irlandés, que combina café caliente, whisky y crema, es una bebida caliente favorita. ¡Brindemos con cualquiera de ellas por regresar pronto a la Isla Esmeralda! Queremos que disfrutes del viaje que mereces. Por ello, es indispensable que no te pierdas estas dos guías: • Requisitos y documentos para viajar a Irlanda. • El mejor seguro de viaje a Irlanda. Artículo escrito por David Escribano de Viajablog

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Qué ver en Dublín en dos días

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La capital de la República de Irlanda es una urbe joven y cosmopolita que tiene algo para cada viajero. Lo comprobarás cuando te descubramos algunas de las muchas cosas que ver en Dublín en dos días. Pasar un fin de semana en Dublín te dará una buena idea de la ciudad, porque, a pesar de ser una capital europea, verás que se trata de un lugar manejable, no demasiado grande, en el que podrás disfrutar de sus principales atractivos turísticos sin necesidad de realizar grandes desplazamientos. La vieja Baile Átha Cliath – nombre gaélico de Dublín – se presenta llena de contrastes, con un alma juvenil, rebelde, internacional e incorregible, pero también con elementos que nos recuerdan su ancestral pasado. En definitiva, un lugar de los que atrapa. Tras explorar lo mucho que ver en Dublín en un fin de semana, seguro que tendrás ganas de regresar. Qué ver en Dublín en dos días: Día 1 Primera mañana por Dublín Si aterrizaste la noche anterior en la capital irlandesa, una buenísima manera de comenzar tu viaje de dos días a Dublín es levantándote temprano y dándote un paseo por las dos riberas del río Liffey. El Liffey es la arteria fluvial que parte la ciudad en dos. Nace en las preciosas y legendarias montañas de Wicklow y, tras recorrer algo más de 125 km, muere en las frías aguas de la bahía de Dublín. Al norte del río se encuentran los distritos impares de Dublín, mientras que los pares se extienden hacia el sur. Tras décadas dándole la espalda, las autoridades de la ciudad rehabilitaron ambas orillas hace algo más de una década. Hoy en día, disfrutar de un buen paseo urbano por ellas es una de las mejores cosas que hacer en Dublín. Será así como podrás descubrir puentes tan emblemáticos como los de O’Connell, Samuel Beckett – diseñado por el polémico arquitecto español, Santiago Calatrava – y Ha’penny. Este último, a pesar de su pequeño tamaño, es el más icónico de la capital irlandesa. Construido en 1816, se cobraba un peaje de medio penique – de ahí su nombre – para cruzarlo. Cruzando el puente de O’connell de norte a sur, sólo tendrás que caminar unos 200 metros, en la acera de la izquierda, para llegar al Trinity College. El Trinity es la universidad más antigua de Irlanda y aún sigue en funcionamiento. Fue fundado en 1592 por la reina Isabel I de Inglaterra, siendo una de las siete universidades históricas de las islas británicas – en la época de su fundación, Irlanda pertenecía al Reino Unido – y, en el ámbito mundial, una de las que mejor nivel académico mantiene. Pasear por su campus es gratuito y nos hace sentir ese inconfundible espíritu estudiantil. Mención aparte merece su espectacular biblioteca, que parece sacada de los libros de Harry Potter y guarda un incunable: el libro de Kells, un manuscrito ornamentado con coloridos motivos que fue creado por monjes celtas en Kells, a principios del siglo IX. Tarde, sigue el recorrido por Dublín Tras visitar el Trinity College puedes reponer fuerzas en cualquiera de las decenas de restaurantes y pubs que encontrarás en el distrito 2 de Dublín antes de continuar con tus visitas. El guiso de ternera con Guinness y puré de patatas del tradicional pub O’Neills es siempre un acierto. A unos pasos del Trinity College, se encuentra la principal arteria comercial de la ciudad: Grafton Street. Las mejores tiendas y franquicias se hallan en los bajos de bonitos edificios antiguos. Aunque mucha gente realiza sus compras aquí, lo que en realidad lo convierte en uno de los imprescindibles que ver en Dublín en dos días es la vida que rebosa. Por Grafton siempre hay gente arriba y abajo. Tanto locales como extranjeros. Algunos parecen tener un rumbo definido, pero otros muchos sólo vagan por allí para vivir el ambiente. Siempre hay músicos callejeros, malabaristas, cómicos o vendedores ambulantes que despertarán tus cinco sentidos. En su extremo sur, Grafton desemboca en St. Stephen’s Green, el parque más concurrido de Dublín. Estanques habitados por patos y cisnes, puentes, románticas pérgolas, jardines poblados de coloridas flores son algunas de las cosas que te esperan en este parque del siglo XVII. Si te has quedado con ganas de más compras, justo junto al parque hay un gran centro comercial. Continuando hacia el este, no tardarás mucho en encontrar la Galería Nacional de Irlanda, donde podrás admirar una magnífica colección protagonizada tanto por artistas irlandeses como europeos. Otro museo cercano interesante, sobre todo si viajas en familia, es el Museo Nacional de Historia Natural de Irlanda, donde los más pequeños suelen maravillarse ante inmensos esqueletos de ballenas o reproducciones de búfalos de tamaño natural. Frente a este museo se encuentra Merrion Square, otro de los mejores parques del centro de Dublín. Mucho más relajado que St. Stephen’s Green, Merrion Square atrae por sus bellos jardines y por la estatua del famoso escritor irlandés, Oscar Wilde. De hecho, la casa de Wilde se hallaba en el número 1 de Merrion Square. Qué hacer en Dublín la primera noche Entre las mejores cosas que hacer en un viaje de dos días a Dublín no puede faltar gozar de su vida nocturna. Para tu primer contacto con la animada noche dublinesa, nada como tomarte unas buenas pintas en cualquiera de los pubs que pueblan The Temple Bar. Algunos de los más conocidos son Oliver St. John Gogartys, The Old Storehouse y The Temple Bar. Tendrás música en vivo prácticamente cada día y un gran ambiente desde las primeras horas de la tarde hasta la madrugada. Viajar seguro por Dublín El coste de la asistencia médica es muy elevado aquí, pudiendo llegar a miles de euros en casos de gravedad. Un resbalón al salir de un bar que te causara un esguince, un fish and chips en mal estado que te provocara problemas digestivos, un accidente en carretera recorriendo el país o, sin ir tan lejos, cualquier enfermedad que en casa pasarías sin problemas, aquí podría suponerte enormes facturas en centros médicos privados. Dado lo limitada que es la Tarjeta Sanitaria Europea, es imprescindible contar con un buen seguro de viaje a Irlanda que te proteja en todo momento. El IATI Estándar es el mejor para este destino. Además de por sus grandes coberturas médicas que te dan acceso a los mejores hospitales sin que tengas que pagar nada, porque te cubrirá también en situaciones de robo, problemas con tu equipaje, incidentes con transportes o hasta si necesitas ser repatriado. Disfruta del viaje que mereces y hazte ahora con tu seguro aquí: Qué ver en Dublín en dos días: Día 2 Mañana del segundo día Tras una primera jornada repleta de emociones, más vale que hayas descansado muy bien, porque te traemos muchas otras cosas que ver en tu viaje de fin de semana a Dublín. De hecho, te proponemos dos alternativas para la segunda mañana en la capital irlandesa. Por un lado, puedes seguir adentrándote en su centro urbano. De ser así, es una buena idea dedicar tiempo a la parte norte del centro. Por un lado, la avenida principal, O’Connell Street, alberga el bello e histórico edificio de la General Post Office. Allí tuvo lugar la heroica resistencia de los rebeldes irlandeses durante el levantamiento que, contra la ocupación inglesa, tuvo lugar en la Semana Santa de 1916. Dieciséis de los cabecillas de la revuelta serían ejecutados unos días más tarde. Perpendiculares a O’Connell se hallan las calles Parnell y Henry, ambas repletas de tiendas, centros comerciales, restaurantes de todo tipo y lugar ideal para observar la vida local. Si lo haces, te darás cuenta de que Dublín es una urbe totalmente cosmopolita. Escucharás decenas de lenguas diferentes si te paras una hora en el mismo lugar. Un crisol de culturas que no deja a nadie indiferente. Por último, podrás acercarte, con el autobús número 11, al Phoenix Park, un enorme parque urbano – de unas 700 hectáreas – en el que puedes pasear, respirar aire puro, practicar deportes, tomarte un buen picnic – si el tiempo acompaña – o ver ciervos corretear sin miedo. Otro plan totalmente distinto sería alquilar un coche o tomar una excursión de medio día a Wicklow y Glendalough. Situados a menos de una hora en coche del centro de la capital irlandesa, ambos lugares se cuentan entre los imprescindibles que ver en Dublín. Las montañas de Wicklow, donde se grabaron escenas de la película ‘Braveheart’, se muestran salvajes, solitarias y salpicadas de lagos. Encontrarás senderos de todo tipo de dificultad y duración para perderte por ellas. En cuanto a Glendalough, es un maravilloso conjunto monástico, creado por San Kevin y sus seguidores a partir del siglo VI. Alberga, entre otras interesantes cosas, una pequeña iglesia, un monasterio, un cementerio con antiguas cruces celtas y una particular torre de planta circular. En definitiva, es la excursión perfecta para sumergirte en dos de los atractivos principales de Dublín e Irlanda: su naturaleza en estado puro y sus interesantes raíces celtas. Qué hacer en Dublín la segunda tarde Independientemente de cuál haya sido tu plan matinal, la segunda tarde de tu viaje de dos días a Dublín la puedes emplear en conocer tres de los monumentos más importantes de la ciudad. En primer lugar, tenemos la catedral de Christ Church. Este imponente templo fue fundado, a principios del siglo XI, por el rey normando Sitric Silkenbeard. Más tarde, la catedral fue ampliada y renovada en varias ocasiones, sufriendo la última gran reforma a finales del siglo XIX. La otra catedral medieval que ver en Dublín es la de San Patricio. Levantada a finales del siglo XII, se trata de la iglesia más grande de Irlanda y está dedicada al patrón de los irlandeses. Eso nos lleva a la festividad de San Patricio. Si puedes hacer coincidir tu viaje de dos días a Dublín con el 17 de marzo, podrás vivir la ciudad en su momento más especial. Desfiles, ríos de gente vestida de verde por la calle, muchas pintas de Guinness, música en directo y mucho más. Una experiencia inolvidable. Otro de los emblemas de la capital de la Isla Esmeralda es el Castillo de Dublín. En el mismo lugar en el que se erige hoy el castillo ya existía una fortaleza en tiempos del primer señor de Irlanda, el rey Juan Sin Tierra, quien estuvo en el poder a finales del siglo XII. Desde entonces, y hasta 1922, el Castillo de Dublín sirvió como sede del poder británico en Irlanda. Hoy en día, ha sido reconvertido en una atracción turística, pero también alberga un centro de convenciones, exposiciones de arte y en él se celebran conciertos y otros eventos culturales. Por último, visitar la Guinness Storehouse te permitirá conocer la historia de una de las cervezas más ampliamente consumidas en el mundo. Qué ver en la última noche de la escapada Tras regresar a la orilla del río Liffey para admirar el atardecer dublinés, la segunda noche en la ciudad la puedes emplear en conocer otra zona nocturna. George Street ofrece muy buenas opciones, como los pubs The George, Hogan’s o Whelan’s, siendo este último un pub mítico con las mejores bandas en directo. Si controlas bien el idioma inglés, también puedes disfrutar de una obra de teatro o monólogos – el humor irlandés destila grandes dosis de sarcasmo, ingenio e incorrección política – en teatros como el Abbey, Olympia o Gaiety, o ver un concierto en el 3Arena, lugar al que acuden artistas de primer nivel internacional. Llega el triste momento de la despedida. Tras disfrutar de las mejores cosas que ver en Dublín en dos días, sólo quedar alzar la pinta de Guinness y brindar como hacen los irlandeses: Sláinte! Además no te pierdas estas dos guías que te hemos preparado: • Requisitos para viajar al Reino Unido. • Mejor seguro de viaje a Irlanda. Artículo escrito por David Escribano de Viajablog

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Itinerario de 10 días por Irlanda

Itinerario de 10 días por Irlanda

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¿Estás pensando en explorar la Isla Esmeralda? Pues en IATI te queremos ayudar con un magnífico itinerario de 10 días por Irlanda que te mostrará lo mejor de un destino que tiene mucho que ofrecer. Irlanda es una tierra repleta de misterios, leyendas y paisajes memorables. Una cultura ancestral protagonizada por una población cuyo carácter relajado, socarrón y extremadamente hospitalario los convierte en perfectos anfitriones. Prepárate para asomarte a dramáticos acantilados desde los que contemplar la bravura del océano; para brindar con densa cerveza negra mientras una banda de música celta hace danzar de alegría a toda la parroquia de un pub; para vagar por largas y vírgenes playas de arena dorada, enmarcadas por dunas cubiertas de verde; para internarte en bosques milenarios; para absorber la cultura urbanita de sus vibrantes ciudades; o para vivir el pasado entre las elevadas torres pétreas de palacios, castillos, catedrales y monasterios. Entre las mejores cosas que ver en Irlanda descubrirás varias caras de un solo país. Todas ellas distintas, y todas ellas igualmente atractivas. ¡Bienvenido a la Isla Esmeralda! Día 1: Dublín Normalmente, cualquier itinerario por Irlanda comenzará por su capital, Dublín. La vieja Baile Átha Cliath – su nombre en gaélico – es una urbe de grandes contrastes que se extiende a lo largo de las dos orillas del río Liffey. Por un lado, es un auténtico crisol de culturas y, por otro, conserva su ancestral aire celta. Buena culpa de la mezcla cultural la tiene el milagro económico que vivió Irlanda a finales del siglo XX y principios del XXI. En aquella época se llegó a conocer al país como el Tigre Celta. El secreto residió en atraer a importantes multinacionales extranjeras ofreciéndoles grandes ventajas fiscales. Esto trajo consigo una gran oleada de inmigración procedente de todos los rincones de Europa y otras partes del mundo. Hoy en día, al caminar por las calles de Dublín podrás escuchar decenas de idiomas diferentes. Eso también se nota en los comercios, restaurantes, celebraciones culturales y demás facetas de la vida diaria. Un crisol de culturas que, sin duda, enriquece a una capital realmente interesante. Pasea por sus maravillosos parques, como los céntricos St. Stephen’s Green y Merrion Square, o el grandioso Phoenix Park, donde puedes ver a ciervos correteando libremente; diviértete en los pubs de la archiconocida zona de bares, Temple Bar, o la animada George Street; cómprate algo en las arterias comerciales de Grafton Street, O’Connell Street o Parnell Street; y visita interesantes museos, el histórico Trinity College – con su maravillosa biblioteca, digna de una de las películas de Harry Potter – y el castillo de Dublín. La vida rebosa en la mejor ciudad que ver en Irlanda. Día 2-3: Wiclow, Killarney y el Anillo de Kerry Dejamos la capital para comenzar a descubrir la magnífica naturaleza que ver en Irlanda. Para ello nos dirigiremos al sur. A poco más de una hora en coche de Dublín, se encuentran las escarpadas montañas de Wicklow, en las que te esperan yacimientos arqueológicos y un sinfín de opciones de senderismo, con caminos que se internan entre cimas cubiertas de coloridos matorrales, antiguos lagos y parches boscosos. Hay rutas que van desde poco más de una hora hasta varios días, pudiendo hacer noche en distintos refugios y vivir profundamente la salvaje naturaleza irlandesa. En cuanto al legado histórico, aquí puedes visitar el conjunto monástico de Glendalough, levantado por San Kevin y sus seguidores entre los siglos VIII y XII. Una auténtica joya patrimomial. Tras esta parada de medio día, te recomendamos que te dirijas, en diagonal, hacia el suroeste de la Isla Esmeralda. La costa Atlántica irlandesa es simplemente maravillosa. Así llegarás a la medieval población de Killarney, puerta de entrada al Anillo de Kerry, uno de los recorridos en coche más bellos que ver en Irlanda… ¡Y Europa! Dedica esa tarde noche a pasear por las calles de Killarney y empaparte de su ambiente vacacional y conduce todo el día siguiente, sin prisa, deteniéndote en los mejores lugares del Anillo, como el castillo de Ross, la playa de Rossbeigh, el paso de Moll’s Gap o la cascada de Torc, sin olvidar las islas Skellig, que se hicieron famosas tras albergar el rodaje de distintas escenas de películas de la saga de ‘Star Wars’. Día 4: Península de Dingle Justo al norte del Anillo de Kerry se encuentra la romántica península de Dingle. Recorrerla en coche es otra de las mejores cosas que hacer en Irlanda. Si le puedes dedicar dos días, mucho mejor, pero también puedes hacerlo en una sola jornada bien aprovechada. Dingle representa el típico paisaje irlandés, en todo su amplio significado, y es un auténtico “must” en cualquier itinerario por Irlanda. Pequeñas aldeas pesqueras, con sus casas de coloridas fachadas, se intercalan con vastos prados verdes salpicados de flores, suaves colinas, playas infinitas y acantilados batidos incesantemente por las bravas y grisáceas aguas del Atlántico. La playa de Inch, el mirador que te regala una panorámica de las Islas Blasket o la población de Dingle son algunas paradas imprescindibles en este día. El tramo de carretera conocido como Slea Head es simplemente maravilloso. Día 5-6: Acantilados de Moher, Galway y Parque Nacional de Connemara Con pena en el corazón, toca despedirse del suroeste de la Isla Esmeralda para seguir ascendiendo a lo largo de la costa occidental. La siguiente parada ineludible de tu ruta por Irlanda se encuentra en los Cliffs of Moher (los Acantilados de Moher). Es el lugar más visitado de Irlanda (más de un millón de personas al año), por lo que debes esperar un buen número de turistas, sobre todo en la época estival. Los acantilados de Moher no son los más altos del país – la altura media es de 120 metros y el punto más alto alcanza los 214 metros sobre el mar -, pero sí los más espectaculares, tanto por su ubicación como por su extensión (unos 8 km). Si quieres dedicarle unas horas, te aconsejamos que tomes los senderos que los recorren. En cuanto dejes la zona cercana al centro de visitantes, estarás prácticamente solo con esos colosos de la naturaleza. Después llega el momento de volver a la civilización en Galway. Galway es una ciudad de apenas 80.000 habitantes. Posee una atmósfera muy relajada y estudiantil, dándote la sensación de que siempre estás de vacaciones. Su centro histórico está repleto de pubs donde escuchar música en directo, pequeñas tiendas, museos y plazas llenas de vida. Es la parada ideal en este itinerario por Irlanda antes de enlazar con el norte del país. En tu camino hacia el ancestral noroeste de Irlanda encontrarás el Parque Nacional de Connemara, escasamente transitado, hermosamente auténtico y en el que destaca, como obra casi exclusiva del ser humano en la zona, la Abadía de Kylemore, un convento de monjas benedictinas que se fundó sobre un antiguo castillo y cuya imponente silueta, rodeada de vegetación, se ve reflejada sobre las aguas de un lago. Día 7-8: Donegal y Sligo El noroeste de Irlanda es una de las zonas menos visitadas del país. Esa es una de las razones por las que te recomendamos que te tomes tu tiempo allí. Otro de nuestros argumentos es que es en los condados de Sligo y Donegal donde las raíces gaélicas aún medran con fuerza. Los estudiantes de todo el país son enviados a esta zona para realizar inmersiones en la cultura ancestral irlandesa. La gente que encontrarás en los pequeños pueblos, granjas y escasas ciudades es totalmente auténtica y extremadamente hospitalaria. Compruébalo disfrutando de una Guinness en cualquiera de los pubs de Sligo o la minúscula villa de Dunfanaghy. En el camino verás centenares de granjas, pero también hay zonas naturales no tocadas por el hombre que debes visitar. Una de ellas son los acantilados de Slieve League. Apenas visitados y lejos del recorrido turístico, estos gigantes de piedra se elevan 600 metros sobre el mar, siendo uno de los acantilados costeros más altos de Europa. Para explorarlos a fondo, toma el sendero que serpentea entre ellos durante kilómetros. Otro lugar imprescindible es el Ards Forest Park, un espacio natural de unas 480 hectáreas que esconde uno de los últimos ejemplos del antiguo bosque irlandés. Por último, y si aún dispones de tiempo, el Parque Nacional de Glenveagh ofrece un antiguo castillo, lagos, montañas, jardines botánicos, cascadas, miradores y vida salvaje. Perfecto para realizar caminatas al aire libre. Día 9: Atravesando Irlanda del Norte En nuestro noveno día de este gran itinerario de 10 días por Irlanda dejamos atrás la República de Irlanda para internarnos en Irlanda del Norte. Realmente, el paisaje cambia poco, pero sí tenemos una moneda diferente – la libra esterlina – y un acento inglés distinto al de los irlandeses del sur. Si eres fan de la famosa serie de HBO, ‘Juego de Tronos’, quizá identifiques varios de los lugares por los que pases, pues aquí se grabaron numerosas escenas de distintas temporadas. La localización más famosa de todas es The Dark Hedges, un pequeño tramo de carretera en el que las hayas de ambos lados abrazan sus ramas en el medio, creando una especie de túnel arbóreo. En la serie es ‘La Calzada del Rey’. En tu camino hacia la capital, Belfast, puedes visitar lugares como el castillo de Dunluce, que luce imponente en su atalaya sobre el mar; el puente colgante de Carrick-A-Rede, que se extiende entre dos acantilados; y la Calzada del Gigante, que es el lugar natural más visitado de Irlanda del Norte. La Calzada del Gigante está compuesta por un buen número de columnas de basalto, de forma perfectamente hexagonal, enfrentadas al mar. Aunque está demostrado su origen geológico, no faltan las leyendas sobre batallas entre gigantes de otra época. ¡Y las leyendas son siempre más apasionantes que la realidad! Día 10: Belfast y despedida de Dublín Tras saborear muchas de las mejores cosas que ver en Irlanda, llega el momento de poner fin a tu ruta. Antes, conviene pasar unas horas en la capital de Irlanda del Norte, Belfast, una ciudad que ha mejorado ostensiblemente durante las últimas dos décadas, pasando de ser una ciudad industrial y económicamente deprimida, a una moderna urbe con grandes reclamos culturales. Sin duda, en esta última categoría debemos encuadrar la experiencia de visitar Titanic Belfast, un impactante museo interactivo, alojado en un vanguardista edificio con forma de barco, que te permite adentrarte en los pormenores de la triste historia del transatlántico más famoso de la historia: el RMS Titanic. El Titanic fue construido en los astilleros de Belfast en 1911. Seguir la ruta de los murales de Belfast y tomarse algo en alguno de sus pubs históricos, como The Crown Liquor Saloon o White’s Tavern – este último, fundado en el siglo XVII –, son otros buenos planes a realizar antes de regresar a Dublín y despedirte de una de las islas más bellas de Europa. Artículo escrito por David Escribano de Viajablog.

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Guía para recorrer la Causeway Coastal Route de Irlanda del Norte

Guía para recorrer la Causeway Coastal Route de Irlanda del Norte

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En Irlanda del Norte hay muchas cosas que ver, pero quizá uno de los recorridos que mejor agrupa sus mayores encantos es la denominada como Causeway Coastal Route. Esta ‘Ruta Costera de la Calzada’ nos lleva a lo largo de 120 millas (casi 200 km) por todo su litoral, desde el sur en Belfast hasta el norte en Derry/Londonderry, dejando a nuestro paso algunos de los paisajes más impactantes, bellos y famosos de todo el país. La mejor manera de recorrerla es en coche, a nuestro aire, sin prisas y parando cada dos por tres, porque como verás la Causeway Coastal Route está plagada de pueblos costeros, castillos, puertos, playas y formaciones rocosas que bien merecen un poco de nuestro tiempo. Una vez que salimos de Belfast pasaremos por pueblecitos como Glenarm, Carnlough, Cushendall, Cushendun y Ballintoy antes de llegar a Derry/Londonderry, y a nuestro paso habremos dejado monumentos como el castillo de Carrickfergus, imponentes senderos como The Gobbins Cliff Path, experiencias cargadas de adrenalina como el Carrick-a-Rede Rope Bridge, escenarios de película como el castillo de Dunluce y paraísos naturales de fama mundial como la Calzada de los Gigantes, el primer lugar de Irlanda declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Así que si tienes unos días libres por delante y quieres acompañarnos en este viaje por la apasionante costa norirlandesa, prepara tus cosas que empezamos. Belfast, el punto de salida Aunque técnicamente Belfast no esté dentro de la Causeway Coastal Route, asumimos que sin duda será tu punto de partida. La capital de Irlanda del Norte se merece todo un viaje para ella sola, pero ya que vas a pasar por ella te recomendamos que le dediques al menos un día para conocer algunos de sus atractivos. Su ayuntamiento seguro que te impresionará con su tamaño, más propio de un palacio que de una casa consistorial, pero lo que sin duda no puedes pasar por alto es el museo Titanic Belfast. Aquí verás constantes referencias al Titanic por todos lados y es que la ciudad se enorgullece, y mucho, de haber fabricado el transatlántico más mítico de la historia de la navegación. Su museo te llevará de viaje desde los mismísimos planos de construcción del barco hasta su trágico choque con un iceberg en 1912. Y cómo no, antes de irte también puede ser interesante hacer una ruta por los murales de la ciudad que recuerdan el conflicto norirlandés. Carrickfergus Castle, primera parada Pronto, al poco de salir de Belfast, llegamos al castillo de Carrickfergus. Durante más de 800 años ha sido todo un hito para el paisaje de Irlanda del Norte, y es que es imposible no recabar en él. Fue construido originalmente en 1177 por John de Courcy pero ha ido sufriendo diversas modificaciones a lo largo de los siglos. Hoy en día junto a sus cañones, que van del siglo XVII al siglo XIX, el castillo se emplea para albergar diferentes exposiciones. The Gobbins Cliff Walk El nombre de ‘The Gobbins’ proviene del nombre en irlandés ‘An Gobain’, que significa ‘las puntas de la roca’, y cuando lo veas lo entenderás. The Gobbins nos espera con un espectacular sendero que se aferra con uñas y dientes a un acantilado a través de pasarelas, puentes, túneles y escaleras, por lo que hay que echarle un poco de valor para atravesarlo. El recorrido data de 1902 y esta versión rediseñada se inauguró en 2015, con trazados que discurren en paralelo a los restos erosionados de la estructura original. Glenarm y su historia Glenarm es el primero de los nueve pueblecitos que encontraremos a lo largo de la Antrim Coast Road, donde nos espera un área de excepcional belleza natural. Sin duda se merece una parada pues se trata de una de las localidades más antiguas de Ulster y tiene mucho que contar. De hecho su denominada ‘área de conservación’ cuenta con más de 50 edificios catalogados como históricos y el pueblo ha conservado el trazado original de sus calles. Su castillo, por cierto, es una de sus visitas imprescindibles. El jardín amurallado del Castillo de Glenarm El Castillo de Glenarm ha sido hogar de los condes de Antrim durante más de 400 años, y actualmente es una mansión de estilo jacobeo ubicada en un área de excepcional belleza natural. Su jardín amurallado tampoco debemos pasarlo por alto, pues se creó originalmente para abastecer de fruta y verdura a la propiedad y es uno de los más antiguos de Irlanda. Este lugar de ensueño está abierto al público de abril a septiembre. Glenariff Forest Park, aún más verde Seguimos subiendo y llegamos al Parque Forestal de Glenariff, en el área de los Glens of Antrim. Glenariff ya de por sí es considerado por muchos uno de los pueblecitos más bonitos de la Antrim Coast Road, pero su Parque Forestal acapara aún más protagonismo. Su frondosidad la atraviesan diferentes senderos que invitan a estirar las piernas y dos pequeños ríos, el Inver y el Glenariff, que dejan a su paso espectaculares cascadas, piscinas naturales y rápidos tramos de agua que se escabullen entre profundas gargantas rocosas. Carnlough y su puerto En Carnlough, del irlandés Carnlach, y literalmente traducido como “lugar de montones de piedras”, es un pequeño pueblo del condado de Antrim en el que podemos hacer una rápida parada. Llama la atención por su pintoresco puerto a orillas de la bahía de Carnlough, utilizado tanto por embarcaciones de pesca como de recreo. Como anécdota, aquí se encuentra el Londonderry Arms Hotel, construido en 1848 como posada por Frances Anne Vane Tempest, marquesa de Londonderry, bisabuela de Winston Churchill. Cushendun, un sitio peculiar Cushendun fue diseñado por Clough Williams Ellis en 1912 bajo petición de Ronald John McNeill, Baron de Cushendun, y su similitud con Cornualles no es casualidad, pues se hizo así para complacer a la esposa del Baron Penzance, Maud. Ellis diseñó una plaza con siete casas que hoy funcionan como tiendas de artesanía y salones de té, y tras la muerte de Maud en 1925, el arquitecto galés diseñó una hilera de peculiares casas en su memoria. Los seguidores de Juego de Tronos tienen aquí una cita con las cercanas cuevas de Cushendun, donde se rodó una de sus escenas. Torr Head Road, un alto en el camino Llegados a este punto podemos salir de la Causeway Coastal Route para tomar la Torr Head Road, una carretera panorámica que nos lleva a un promontorio rocoso situado entre Cushendun y Ballycastle, justamente en el punto más cercano entre Irlanda y Escocia. Esta sinuosa carretera ofrece vistas impresionantes a través del mar hasta Mull of Kintyre y Rathlin Island. ¿Listos? Pues volvamos a la costa. Ballycastle, un poco más arriba Ballycastle, que significa “pueblo del castillo”, es un pequeño municipio ubicado en el extremo nororiental de la isla de Irlanda. Su festividad de ‘The Ould Lammas Fair’ data del siglo XVII y se lleva a cabo todos los años losúltimos lunes y martes de agosto: las especialidades gastronómicas locales incluyen el ‘yellow man’ y el ‘dulse’. Y por cierto, Ballycastle es el punto de conexión en ferry con la isla de Rathlin, la única isla habitada de Irlanda del Norte. El puente colgante de Carrick-a-Rede ¡Qué impresión! El puente colgante de Carrick-a-Rede es posiblemente uno de los puntos más esperados de nuestra ruta por laCauseway Coastal Route. Tiene su origen en 1755, cuando los pescadores de salmón necesitaban cruzar a la isla de Carrick-a-Rede para revisar sus redes. Hoy es gestionado por la agencia de conservación National Trust y, tras pagar el correspondiente ticket, podemos cruzar por este puente colgante de cuerda sobre un desfiladero de 30 m de profundidad y 20 de ancho. Eso sí, quienes se atreven a atravesarlo son recompensados con unas impresionantes vistas de la Costa Norte. Si te conformas con verlo desde lejos entonces te bastará con ir a ‘Portaneevy scenic viewing point’. Ballintoy y su puerto Ballintoy, que proviene del irlandés “Baile an Tuaigh” y que significa “la ciudad del norte”, es una llamativa aldea compuesta por una serie de pequeñas tiendas y un par de iglesias, que puede presumir de un puerto bastante pintoresco que apareció en Juego de Tronos. No tiene mucho más, pero es buen lugar para estirar las piernas. The Dark Hedges, nos salimos de la ruta Nos salimos un momento de la Causeway Coastal Route para recorrer unos 14 km hacia el interior hasta llegar a The Dark Hedges, una de esas paradas imprescindibles para los más forofos de Juego de Tronos. Es posiblemente el túnel de árboles más famoso del mundo, y es que aquí las hayas abrazan la carretera hasta crear un paisaje de auténtica película. Lo mejor es llegar a primera o última hora del día, para no coincidir con demasiada gente y así disfrutar mejor de su magia natural. La Calzada del Gigante, por fin La Calzada del Gigante, o Giant’s Causeway, es posiblemente una de las imágenes más famosas de toda la isla de Irlanda y se encuentra justo aquí, casi al final de nuestra ruta por la Causeway Coastal Route. Formada hace más de 60 millones de años, cuando la lava fundida se enfrió repentinamente al entrar en contacto con el agua, la Calzada del Gigante rompe con el paisaje con sus llamativas columnas de basalto de forma en su mayoría hexagonal. Aquí, antes de dar un agradable paseo siguiendo la costa hasta llegar a la calzada, un Centro de Visitantes se encarga de explicarnos todos los secretos geológicos de su formación, y allí mismo podremos recoger una audioguía que nos acompañará en nuestro recorrido. Así, podremos conocer todos los detalles de la leyenda que explica cómo la calzada surgió de la lucha entre dos gigantes, el irlandés Finn McCool y el escocés Bennandoner, y cómo fue hecha por McCool para atravesar el Canal del Norte y cruzar de una isla a otra para enfrentarse a Bennandoner. Aquí puedes hincharte a hacer fotos porque difícilmente verás una formación tan peculiar en ninguna otra parte del mundo. El Castillo de Dunluce, otro imprescindible Muy cerquita de la Calzada del Gigante se encuentran las ruinas del castillo de Dunluce, otra parada imprescindible de esta ruta. Sus orígenes se remontan al primer milenio, aunque los restos que vemos hoy datan principalmente de los siglos XVI y XVII. Se alza sobre el borde de un promontorio del norte de Antrim y estuvo habitado por los clanes enemistados McQuillan y MacDonnell. Se puede visitar por dentro pero también es altamente recomendable asomarse al mirador de Magheracross para admirarlo en todo su esplendor integrado en el espectacular paisaje costero. Y sí, también es un escenario de Juego de Tronos. La playa de Whiterocks Además de pasar por Portrush, que en irlandés significa “el puerto del promontorio”, para darse un paseo por su casco antiguo rodeados de bares y restaurantes, puede ser muy interesante acercarnos a conocer una de sus playas más famosas: la de Whiterocks, una de las favoritas entre los lugareños y un destino imperdible para los visitantes internacionales. Ha sido distinguida con Bandera Azul y, además de rodearse de acantilados, destaca por las formaciones rocosas que surgen del océano como Shelagh’s Head, Wishing Arch, Elephant Rock y Lion’s Paw. Si no quieres llenarte los pies de arena siempre puedes admirarla desde el mirador de Mageracross. Y llegamos a Derry, o Londonderry Ponemos fin a nuestro recorrido por la Causeway Coastal Route en Derry/Londonderry, pues ambos nombres valen según quién se refiera a ella. Es la segunda ciudad en tamaño de Irlanda del Norte tras Belfast aunque su casco histórico, totalmente amurallado, es pequeño y está lleno de encanto. Como sugerencia, es altamente recomendable realizar una visita guiada que nos lleve sobre su muralla para conocer su historia de primera mano, pues jugó un papel fundamental durante el conflicto norirlandés tal y como nos recuerdan numerosos murales pintados en sus fachadas. Sus calles rebosantes de vida y sus bares con música en directo ponen el perfecto punto final a esta ruta por la Causeway Coastal Route de Irlanda del Norte. Seguro que este artículo te ha dado el empujón que te faltaba y te ha ha ayudado a cerrar tu itinerario por esta épica ruta. Además, para ayudarte a que tu viaje sea un éxito, hemos preparado también esta detallada guía: • El mejor seguro de viaje a Irlanda Artículo escrito por Roberto Ruiz

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Seguro de viaje a Irlanda

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Durante años, el seguro de viaje a Irlanda se ha considerado algo altamente recomendable para gozar de un viaje seguro pero, como ya sabrás, ahora se ha convertido en algo 100% imprescindible. Irlanda es mucho más que tomarse unas pintas en el Temple Bar. Te espera con lugares únicos como el Castillo de Blanrey, los Acantilados de Moher, la Abadía de Clonmacnoise o la “mágica” Calzada de los Gigantes. Y para disfrutar de todo eso es necesario hacerlo sabiendo que, pase lo que pase, estarás en las mejores manos. En esta guía te vamos a mostrar cuál es el mejor seguro para viajar a Irlanda, cuáles son sus grandes coberturas y cómo hacerte con él al mejor precio. Por qué contratar seguro de viaje a Irlanda Estando en casa contamos con la enorme tranquilidad que nos da el saber que nos respalda un sistema de salud pública y que, en caso de que algo pasara, tenemos acceso gratuito a grandes especialistas y hospitales. La cosa cambia por completo al dejar atrás nuestras fronteras y cada país al que vamos nos recibe con unas condiciones diferentes. Irlanda es un claro ejemplo de esto. Aquí, el precio de la asistencia médica privada para el turista puede llegar a ser realmente elevado y, en casos graves, llegar a arruinar más allá de tu viaje. A eso se le suma el hecho de que, al no conocer el país, podrías acabar en centros médicos de dudosa reputación. Algún plato típico que te sentara mal, un accidente de carretera mientras recorres el país, un resbalón tonto en la Calzada de los Gigantes que se convirtiera en un esguince o, sin ir tan lejos, cualquier cosa que en casa podría solucionarse fácilmente, aquí llegaría suponer visitas médicas a precios que realmente no esperas. Al contar con un seguro de viaje a Irlanda todo será mucho más sencillo para ti y tendrás acceso a los mejores especialistas sin preocuparte por el dinero. Además, contarás también con coberturas covid, tan necesarias en estos tiempos. Hablamos de “el mejor seguro” porque este va mucho más allá de tu salud y cuida de ti en todos esos otros aspectos que van ligados a un viaje (robo, incidentes con el equipaje, repatriación, traslado, repatriación…) y que la tan limitada Tarjeta Sanitaria Europea no cubre. Esta solo cubre cierta parte de gastos y el propio Ministerio de Asuntos Exteriores comenta que: “La TSE no cubre gastos tales como el traslado a España en ambulancias o en aviones medicalizados, las estancias de familiares o cambios del plan de viaje de regreso, por lo que se recomienda la cobertura adicional mediante un seguro de viaje privado.” Esto es solo la punta del iceberg de por qué una póliza internacional a Irlanda es algo que, sí o sí, debe viajar contigo. Ahora te lo mostramos en detalle. ¿Cuál es el mejor seguro de viaje a Irlanda? A continuación, te vamos a mostrar cuáles son las coberturas indispensables con las que debe contar un seguro de viaje a Irlanda. Si tú eres de los que ya es 100% consciente de la enorme importancia de contar con él, no esperes más y hazte con tu IATI Estándar. Esta es la mejor póliza para este destino y gracias a ella podrás viajar con la tranquilidad que mereces y disfrutar al máximo de este viaje. Hazte con ella desde aquí: Qué debe tener el mejor seguro de viaje Irlanda, características No es lo mismo irse a Nueva Zelanda a hacer trekkings que a París un fin de semana, ¿verdad? Pues igual pasa con los seguros: cada póliza internacional tiene unas características que se amoldan a los diferentes destinos. En el caso de Irlanda, estas que te vamos a mostrar ahora son las que deben viajar contigo (todas están incluidas en tu IATI Estándar, entre muchas más): Atención en tu idioma 24 horas Cuando sufres un incidente en el extranjero quieres poder solucionarlo de una forma rápida para poder seguir con tu viaje. ¿Imaginas tener que explicar tu problema o síntomas en un idioma que no dominas? ¿Cómo explicas dónde estás? ¿Cómo describes tus síntomas? Sería una gran pérdida de detalles que en casos graves podrían ser vitales. Por ello con esta póliza te atenderemos siempre en tu idioma. Te lo podremos siempre fácil. Podrás contactar con nosotros las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Ya sea de madrugada o festivo nacional, estaremos siempre a tu disposición. Por correo electrónico o WhatsApp será de forma totalmente gratuita. Si prefieres hacerlo por teléfono, haznos llegar luego el comprobante de la llamada y te haremos el reembolso para que no tengas que pagar tú la llamada internacional. Amplias coberturas de asistencia médica Como ya sabes, la TSE cubre únicamente una pequeña parte de algunas asistencias médicas y en muchos otros casos, directamente, no puede usarse. Dado que aquí la atención sanitaria puede ser muy cara, hemos dotado a tu IATI Estándar con hasta 1.000.000 euros en exclusiva para asistencia médica. De esta manera te aseguras que, pase lo que pase, tendrás acceso los médicos y pruebas que puedas necesitar. Sin franquicias, no pagarás nada de tu bolsillo Muchos seguros esconden en su letra pequeña las temidas franquicias para así maquillar su precio. ¿Sabes qué son? En el caso de una típica franquicia de 100 euros, significa que tú deberás pagar de tu bolsillo los 100 primeros euros de cada asistencia que recibas. Imagina que tengas un accidente y necesites ir a visitas, pruebas o curas. Cada vez te tocará pagar de tu bolsillo los 100 primeros euros aun habiendo pagado ya el importe de tu seguro de viaje a Irlanda. El IATI Estándar no esconde franquicias, no te preocupes. Nosotros nos haremos cargo de tus gastos médicos desde el primer céntimo. Sin adelantar dinero para asistencia médica Otra gran diferencia de una póliza de viaje internacional con un seguro médico privado estándar con cobertura en el extranjero, además de que siempre son muy inferiores a los de IATI, es que te obligan a pagar a ti todos los gastos y a luego solicitar un reembolso que puede tardar meses en llegar. Eso, en casos muy básicos, puede no romper mucho presupuesto pero, si la cosa se complica, te puede obligar a pagar miles de euros durante el viaje sin saber cuando los vas a recuperar. Con el mejor seguro de viaje a Irlanda todo es mucho más fácil. Cuando necesites asistencia y contactes con nosotros, te dirigiremos rápidamente al centro médico cercano más conveniente para tu caso. Una vez llegues, ya te estarán esperando y nosotros nos haremos cargo de los gastos de tu visita y de las posibles pruebas, ingresos o hasta medicamentos que puedan recetarte. Sencillo y cómodo para ti. Si debido a una urgencia médica no pudieras contactarnos antes de ir al hospital, también te lo ponemos fácil. Luego haznos llegar las facturas e informes médicos pertinentes y te haremos tu reembolso tan pronto sea posible. Te cubrimos, también, en carretera Es muy común hacerse con un coche de alquiler para recorrer el país a tu aire. Por ello, es muy común también preguntarse si en caso de accidente también estarías cubierto. ¡Por supuesto! Gracias a la cobertura de Daños Corporales en accidentes en vehículos a motor, tendrás también incluidos los gastos médicos si sufres un accidente en coche, moto, bus o cualquier vehículo a motor. Pérdida de equipaje y robo incluido Como te hemos avanzado antes, este seguro va mucho más allá de tu salud y no deja cabo suelto en todo lo que rodea a un viaje así. Por ello, estás coberturas viajarán también contigo: • Desplazamiento de un familiar: 750 euros • Convalecencia en el hotel: 1050 euros • Envío de documentos al extranjero: Incluido • Robo y daños al equipaje: 1000 euros • Demora en la salida del medio de transporte: 180 euros • Demora en la entrega del equipaje facturado: 120 euros • Responsabilidad civil privada: 60000 euros • Cancelación de transporte interno: cubrimos la diferencia en la contratación de uno nuevo. • Retraso de vuelo: reembolso por servicios no disfrutados. • Chat Médico exclusivo: Desde nuestra app, recibe asistencia para medicina general, ginecología, psicología o atención veterinaria para tu mascota. Y, por supuesto, la tan costosa repatriación, entre muchas más coberturas incluidas. Opción de anulación – cancelación de tu viaje a Irlanda Un viaje como este va de la mano de reservar alojamiento, comprar vuelos, alquilar coche… Por ello, es muy normal que vengan a la mente preguntas como “¿Qué ocurre si finalmente tengo que cancelar el viaje por una causa grave?, ¿Pierdo todo ese dinero?”. En IATI llevamos más de 135 años como líderes en seguros de viaje y siempre vamos respondiendo a las necesidades viajeras que se van dando. Por ello, fuimos los pioneros en la creación del Complemento de Anulación de Viaje. Gracias a él te reembolsaremos con hasta 2.000 euros de los gastos del viaje que no puedas recuperar directamente de tus proveedores oficiales, si tuvieras que cancelarlo por alguna de las muchas causas tenidas en cuenta. Podrás hacerte con él fácilmente, con un solo clic, durante la compra de tu IATI Estándar. ¡Vale totalmente la pena y ha ayudado ya a miles de viajeros a recuperar su dinero! Cobertura del seguro de viaje a Irlanda Estas que acabas de ver son las principales coberturas que convierten al IATI Estándar en la póliza ideal para tu viaje Irlanda. Pero, además, esta cuenta con muchas más que seguro te interesan y que puedes consultar en su página de contratación. Aquí te mostramos las cifras, de una forma más visual, de las principales que acabas de conocer: Cuánto cuesta un seguro de viaje a Irlanda Lo que te acabará de convencer de que se trata del mejor es su brutal relación calidad – precio. Como puedes ver en esta tabla, su coste representa una diminuta parte de tu presupuesto para este viaje. No solo eso. Además, te resultará un gran ahorro en caso de sufrir un incidente en el país durante tu viaje. Cómo contratar el mejor seguro de viaje a Irlanda Contratar tu seguro de viaje a Irlanda es muy sencillo. Te lo mostramos. CONTRATAR SEGURO DE VIAJE A IRLANDA En el menú deberás introducir los datos de tu viaje: • Tu lugar de residencia • El destino del viaje: Irlanda • Las fechas de inicio y fin del viaje • El número de viajeros • Tipo de seguro: seguro de viaje Una vez rellenes el menú, haz clic en “Calcular”, selecciona tu IATI Estándar y luego pulsa en “Contratar”. En este punto es cuando podrás añadir el Complemento de Anulación del Viaje con el que recuperar tu dinero en caso de que no pudieras finalmente viajar. ¡Ni lo dudes! Rellena tus datos personales, efectúa el pago y recibirás un correo electrónico con la información de tu seguro a Irlanda y los datos para contactar con nosotros cuando necesites asistencia. ¡Así de sencillo! Información útil para viajar seguro a Irlanda Salud en Irlanda Ya has visto que la asistencia médica en Irlanda puede llegar a suponer un coste realmente elevado para el turista. 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