De este país se suele decir que es “puro desierto” y, por ello, es normal que te preguntes si hay mucho por ver en Namibia más allá de kilómetros y kilómetros de carreteras en las que no te cruzas a nadie. Y, la verdad, es que todo aquel que pone rumbo a este tesoro de África vuelve enamorado tras descubrir un lugar del que, realmente, poco se habla para todo lo que tiene por ofrecer.

En esta guía de Qué ver y qué hacer en Namibia te vamos a mostrar los sitios que no deberías perderte para exprimir al máximo este destinazo. ¿Todo listo?

ons het begin! (¡empezamos!)

Windhoek

Windhoek, la capital del país, suele ser la puerta entrada de la gran mayoría de viajeros que vienen a descubrir todo lo que hay por ver en Namibia. En el caso de que vayas a moverte por libre en coche de alquiler, lo más probable es que te acerques hasta aquí en busca de algún gran supermercado donde hacer algunas compras básicas en forma de comida, bebida e incluso carbón o madera para esas barbacoas que te van a acompañar durante gran parte del viaje.

Pese a que Windhoek no destaca por ser la ciudad más interesante que conocerás, si tienes algo de tiempo en tu itinerario de viaje por Namibia, no deberías perder la oportunidad de dar un paseo y curiosear el legado arquitectónico colonial en lugares como Christuskirche (Iglesia de Cristo), los bonitos Jardines del Parlamento o el interesante Museo de la Independencia. Si, además, planeas hacer noche aquí, quizá te apetezca acercarte al Brewers Market y conocer algunas de sus mejores cervezas artesanales.

Visitar Windhoek en 1 día

Parque Nacional de Etosha

El Parque Nacional de Etosha es para muchos la joya de la corona en la lista de lugares que ver en Namibia. Esta enorme (más de 22.000 kilómetros cuadrados) extensión de terreno es uno de los mejores lugares del mundo para vivir la experiencia de hacer un safari por libre y marcará un antes y un después en tu “currículum viajero”.

Te recomendamos pasar 3 días completos y así ir avanzando de este a oeste (o viceversa) mientras recorres sus carreteras y duermes en sus diferentes campamentos.

A diferencia de otros safaris por libre como, por ejemplo, el del Parque Nacional Kruger en Sudáfrica en el que la magia reside en perderse por los diferentes caminos, aquí la acción transcurre alrededor de los waterholes. Al tratarse de un terreno mayoritariamente desértico, estas charcas de agua atraen a cientos de animales que merodean por el parque, dando lugar a escenas únicas.

Verás asustadizas jirafas agacharse a beber mientras temen por ser atacadas, los divertidos facóqueros darse baños en el barro, largos grupos de cebras y ñus caminar juntos para alertarse en caso de que aparezcan depredadores, preciosas familias de elefantes perforando el suelo con la trompa en busca de algo que beber y, por supuesto, felinos. Pese a que el guepardo y el leopardo también habitan en Etosha, los leones serán los que se dejen ver más fácilmente al moverse en grupo. Las mejores horas para ver estos y a otros felinos serán siempre las menos calurosas, cerca de la salida y puesta del sol.

Okaukuejo, Halali y Namutoni son las tres principales zonas de alojamiento y donde cada día empezará la aventura. Los dos primeros, además, cuentan con waterholes súper interesantes. En Halali hay una pequeña charca a la que cada atardecer acuden animales a refrescarse y donde no suele ser difícil ver rinocerontes. Por su lado, Okaukuejo cuenta con un enrome abrevadero al que acuden gran variedad de animales durante todo el día. Si tienes un bocadillo o un táper para comer, es un planazo venir aquí y disfrutar de la comida mientras elefantes, impalas, ñus o cebras van desfilando tranquilamente delante de ti.

qué ver en Namibia

Arte rupestre

En tu paso por la zona noroeste de Namibia te esperan varios puntos que ver muy especiales. El primero de ellos es Twyfelfontein. En este valle, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007, se estima que existen más de 3000 petroglifos con una antigüedad que va de los 2000 a los 6000 años. La visita dura aproximadamente una hora y tu guía te llevará a ver algunos de estos grabados más destacados hechos por los bosquimanos, mientras te cuenta la historia del lugar y como no fue hasta 1921 cuando un alemán empezó a descubrir y documentar este enorme tesoro cultural.

A poca distancia de ahí y de camino a las siguientes pinturas rupestres de las que te vamos a hablar, se encuentra otro lugar que merece la pena una parada. El Damara Living Museum es un “Museo vivo” en el que conocerás de cerca la forma de vida y tradiciones de una de las tribus más importantes de Namibia, los Damara. Conocerás sus plantas medicinales, sus danzas, sus juegos, su forma de hacer fuego y, si quieres, podrás llevarte un bonito recuerdo comprando alguna de sus manualidades.

Al acabarla visita, pon rumbo al macizo de Brandenberg, donde te espera la siguiente parada y una de las pinturas rupestres más famosas del país, la White Lady. Descubierta a principios del siglo XX por un explorador alemán, sigue 100 años después creando controversia y siendo fuente de diferentes teorías. Para algunos, esta “White Lady” puede representar la llegada de una mujer blanca de la zona del Mediterráneo, fenicios probablemente. Para otros, no es más que un chamán que se pintó de blanco para destacar del resto de pinturas al tratarse de un miembro importante de la tribu. Sea como sea, uno de esos lugares que ver en Namibia que no deberías perderte.

Arte rupestre en Namibia

Spitzkoppe

Aunque lleves unos días de viaje por Namibia jamás dejará de sorprenderte el constante cambio de paisajes que propone esta aventura. Dunas, ríos, mar y, aquí, unas imponentes formaciones rocosas que te dejarán boquiabierto.

Nuestra primera recomendación aquí es que no lo dudes y dediques una noche a dormir en la zona de acampada del propio Parque de Spitzkoppe, concretamente en su parte oeste para poder gozar en directo de un épico atardecer.

Los planes en Spitzkoppe son variados. Podrás hacer trekkings con guías que te llevarán a conocer la flora y la fauna (hay animales en libertad como órix o cebras que podrás ver de cerca), visitar pinturas rupestres muy accesibles, alucinar a la noche con uno de los cielos estrellados más espectaculares que jamás hayas visto, recorrer variopintas formaciones rocosas como el popular arco The Bridge y, por que no, relajarte sin hacer nada en tu tienda de campaña rodeado del silencio y la belleza de este lugar.

The Bridge en Spitzkoppe

Swakopmund y Sandwich Harbour

Si en el punto anterior hablábamos del constante cambio de escenarios que vas a ver en Namibia, aquí tienes otro ejemplo claro. Cuando entres en esta zona de la Costa Oeste, lo más probable es que te encuentres, de repente, inmerso en una espesísima niebla que abarca una zona de más de 50 kilómetros durante gran parte del año. Y eso, viniendo del puro desierto donde reina el sol en un cielo perpetuamente despejado, es algo que impacta mucho.

Swakopmund es una ciudad sin mucha pena ni gloria donde los colonos alemanes empezaron a construir sus primeras casas a finales de 1800. Puedes darte un paseo y contemplar su legado arquitectónico pero, más allá de eso, lo atractivo de esta ciudad es su famoso tour a Sándwich Harbour.

Este tour de medio día empezará con la recogida en tu hotel para poner rumbo sur siguiendo la costa. Durante las más de 6 horas que dura, pasarás por zonas plagadas de preciosos flamencos rosas, cormoranes o pelícanos antes de llegar al high light del tour, las dunas de más de 90 metros a pie de playa, un escenario único que se ve en pocos lugares del mundo. Prepárate para dosis de adrenalina cuando tu guía te suba y baje a toda velocidad, con su 4×4, por las empinadas paredes de arena y disfruta luego de un delicioso brunch con vistas (si la infinita niebla lo permite) al mar desde lo alto de una duna. De vuelta a Swakopmund no dejes de mirar por la ventana del coche, con suerte podrás ver alguno de los animales salvajes que por ahí viven, como órix, chacales o incluso hienas del desierto.

Swakopmund y Sandwich Harbour

Cape Cross + Costa de los Esqueletos

A solo una hora en coche de Swakopmund se encuentra Cape Cross y sería una pena que te perdieras este sitio tan peculiar que ver en Namibia. Cape Cross es el lugar de residencia de una de las colonias de leones marinos más grandes del mundo y verlo en primera persona es una experiencia única. Una vez entres al parque y te bajes del coche te verás rodeado de miles de estos animales de todos los tamaños, desde enormes ejemplares hasta crías recién nacidas llamando a gritos a su madre. Y es que ,aparte de alucinar con la visión de esta enorme colonia, lo harás también con el incesante griterío y con el fuerte y poco agradable olor de la zona. Créenos que por muy mal que huela y el jaleo que hagan, es una visita que hacer en Namibia que vale mucho la pena.

Estando en Cape Cross, en función al tiempo de viaje por el país que tengas, puede que te apetezca seguir al norte para conocer la Costa de los Esqueletos. Debido a la ferocidad del mar y la mala visibilidad, en esta área yacen los “esqueletos” de diferentes barcos que han ido hundiéndose a lo largo de muchos años. Algunos viajeros se animan a seguir un par de horas más al norte para ver alguno de estos pecios pero otros opinan que es demasiado trayecto y no pasan de Cape Cross.

Si ves que en tu itinerario no cuadra dedicar tanto tiempo para esto, te gustará saber que a medio camino entre Cape Cross y Swakopmund hay un barco hundido a pocos metros de la orilla junto a una salida de la carretera. Busca en Google Maps “Zeila Shipwreck Namibia” y darás con él fácilmente.

Que hacer en Namibia, visitar Cape Cross

Solitarie

El siguiente lugar que ver en Namibia del que te queremos hablar es uno de los más famosos y espectaculares del país pero antes te vamos a mencionar una parada curiosa que te vendrá de camino. Una hora de coche antes de llegar ahí te espera, en un cruce de carreteras, la gasolinera de Solitarie.

Este lugar perdido “en medio de la nada” ha ganado fama por un par de cosas muy curiosas. En primer lugar, el cementerio de coches clásicos que se amontonan alrededor de la entrada en los que siempre hay algún turista sacando fotos. Además, en la pastelería conocida como Mc Gregor’s Bakery venden el que dicen que es el mejor pastel de manzana de todo el país. ¿Te animas a probarlo?

Desierto del Namib

¿Has visto alguna vez árboles con más de 1.000 años de antigüedad? Esa cifra es la que se estiman que podrían tener los que se encuentran en Sossusvlei, un salar que se encuentra en el desierto de Namibia central. Alguna vez el lugar fue un pantano fértil, pero con el paso del tiempo, el viento se encargó de mover las dunas y de conseguir que éstas cortaran el agua que corría hasta el lugar. El resultado fue una enorme explanada, una especie de patio ovalado con apariencia similar a la de la arcilla seca agrietada, pero de color blanco, poblada tan sólo por los esqueletos retorcidos de los árboles que, casi de color negro, siguen luchando por mantenerse en pie y llevan más de mil años consiguiéndolo, seguramente porque el aire es demasiado seco y las dunas a penas lo dejan pasar.

Además de este lugar tan pintoresco, esta zona del Desierto del Namib atesora un sinfín de dunas míticas a las que se permite el acceso por libre. La Duna 45 es ideal para subirla antes de la puesta de sol y disfrutar desde ahí del ocaso. Por otro lado, Big Daddy es una enorme duna que te llevará más de una hora de subida y te ofrecerá unas vistas espectaculares por encima del Deadvlei.

Si quieres visitar esta zona del país, te recomendamos que te hospedes en la zona de acampada del interior del parque. Podrás acceder una hora antes por la mañana a la zona de las dunas, ideal para ver el amanecer a tiempo, y una hora más por la tarde. Además, no es raro que durante la noche pasen hienas y órix alrededor de tu tienda de campaña o mientras disfrutas de una barbacoa nocturna.

Desde ahí podrás también visitar el Sesriem Canyon, un cañón de unos 30 metros de profundidad ideal para hacer caminatas en la sombra cuando más pica el sol. ¡Ojo! Por aquí viven familias de babuinos y es mejor ignorarles y no hacerles enfadar.

visitar el desierto del Namib

Franja de Caprivi

La Franja de Caprivi es un estrecho territorio namibio que se mete entre Angola y Botsuana para llegar a tocar con Zambia y Zimabue. Si buscas un viaje a Namibia todavía más variado, no puedes perderte esta zona y subir aquí para hospedarte en alguno de los alojamientos que existen en la orilla del mítico Rio Okavango, como el Ngepi Camp.

Aquí alucinarás viendo (y oyéndoles “gritar”) decenas de hipopótamos frente a tu bungaló mientras ves pasear, en la otra orilla del río,  manadas de elefantes, leones, búfalos y otros animales salvajes.

hipopótamos en la Franja de Caprivi

Cruzar un día a Botsuana

Si has llegado hasta la Franja de Caprivi en busca de las mejores cosas que hacer en Namibia… ¿Por qué perderte una visita Botsuana?

Acceder desde aquí al país vecino es sumamente fácil y rápido y te dará la oportunidad de visitar la zona del Delta del Okavango desde otro ángulo. ¿Qué tal un paseo en una barca tradicional mokoro?

Además, de camino al cruce fronterizo pasarás por el Parque Nacional de Bwabwata que, pese a ser pequeño, ofrece la posibilidad de ver fácilmente y desde tu propio coche una gran cantidad de animales como elefantes, cebras, cocodrilos, monos, facóqueros… Una oportunidad única de hacer otro safari por libre.

cruzar a Botsuana desde Namibia

Estos son los lugares que no deberías perderte en tu primer viaje a Namibia. Y decimos “primer viaje” porque estamos seguros que te encantará y querrás repetir. Para ayudarte a que esta aventura sea un éxito, te hemos preparado estas guías que no querrás perderte:

contratar seguro de viaje a Namibia

Jairo Gausachs
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Jairo Gausachs es un blogger y escritor de viajes profesional con más de 12 años de experiencia. Ha pasado los últimos 10 años como nómada digital viajando por todo el mundo y creando contenido para diferentes medios como LATAM Airlines o Skyscanner. Gracias a su experiencia y a sus grandes conocimientos en seguros de viajes lleva más de 8 años a la cabeza del blog de IATI, creando artículos y encargándose de la línea editorial y contenido.
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