
La aventura de Luli y Coco, a bordo de su querida Renoleta, sigue viendo en popa. Lugares únicos y gente maravillosa acompañan a estos viajeros por su viaje sin billete de vuelta. Cada mes nos muestran un trozo de su diario para viajar con ellos ¿ya leíste el anterior?
Junio 2017
Este mes al fin nos sentimos libres, libres de poder viajar sin tantas preocupaciones. Después de tantos trámites y tanto esperar, los papeles para la residencia de Coco están saliendo y pronto tendrá su tarjeta de residencia para poder empezar a cruzar fronteras.

Contentos, nos despedimos de Galicia, donde pasamos un mes y medio hermoso ayudando a hacer las tareas del lugar como limpiar estiércol, plantar las patatas, desgranar maíz y otras cosas más que felices hicimos, nos encanta poder hacer las cosas que los lugareños hacen para así sentirnos locales.
Teníamos una invitación para ir a Viana do Castello en Portugal, así que nos dirigimos hacia ahí, siempre a nuestro ritmo, porque si bien no quedaba muy lejos de donde nosotros estábamos, la Renoleta no va a más de 70 kilómetros por lo que tuvimos que dividir el viaje en dos días. Paramos en Baiona, un lugar hermoso, y como vimos tanta gente aprovechamos para vender nuestras artesanías porque teníamos muy poquita plata. Aunque el día estaba medio lluvioso y con viento, nos estacionamos frente a una fortaleza que hay ahí, sobre línea amarilla y nos pusimos a vender. Por suerte, a pesar del mal tiempo, pudimos vender bastante y la policía no nos molestó, por la noche fuimos a festejar a un bar.

Con un poquito de miedo porque Coco no tiene la tarjeta de residencia aún, cruzamos la frontera de Portugal rogando que ningún policía nos pare. Pasamos unos días re lindos en Playa Amorosa disfrutando de las playas rocosas de agua super fría. Mari, la mamá de un amigo nuestro super chocha con la idea del viaje, nos regaló 160€ y nos invitó a comer pulpo, estaba buenísimo.
Una noche en Porto, terminando de cenar en una callecita media escondida, se nos acerca un matrimonio australiano y nos pregunta si hablamos inglés,les decimos que sí y Peter se pone super contento. Está encantado con nuestro viaje y nuestro coche. Nos dice que si necesitamos plata que no dudemos en pedirle, que ellos nos dan, le decimos que estamos bien, pero que si quieren nos pueden ayudar comprandonos alguna pulserita o collar, Colleen, la esposa, nos compra tres collares que suman 50€. Nos quedamos charlando un buen rato y nos invitan a su casa de Australia, nos dicen que si vamos para allá tenemos casa, auto y hasta helicóptero.

