Entrevista Nuestro diario de aventuras

¿Cuándo y cómo surgió el blog?

El blog Nuestro diario de aventuras, en su formato más naíf y primitivo, nació en abril de 2014, un mes antes de irnos a Canadá con un Working Holiday Visa. En aquél momento, nos preparábamos para pasar un año lejos de casa y como ya teníamos experiencia con viajes largos, pensamos que un blog sería la herramienta ideal para mantener al día a familiares y amigos al día de nuestras andanzas. ¡Todo sea para que las madres y abuelas no sufran tanto!

Por otro lado, mientras nos preparábamos para dar el salto nos dimos cuenta de que no había demasiada información práctica ni relatos de experiencias con este tipo de visados para Canadá. Siendo conscientes de la inseguridad que genera la falta de información, decidimos compartir lo que íbamos aprendiendo sobre la marcha y así ayudar a los que vendrían después. La verdad es que cuando se da un salto tan importante como este uno necesita saber a qué se expone para poder apaciguar la incertidumbre que inevitablemente genera. En este caso no se trata solo del viaje y estar lejos de casa, es también la cuestión de buscar trabajo y adaptarse a un nuevo país. Es muy fácil que el desconocimiento desboque en nervios y que estos, a su vez, nos arrastren hacia ese miedo que nos suelda los pies al suelo.

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Al poco de arrancar con los relatos, empezamos a recibir correos de personas que nos pedían ayuda o consejo. ¡Qué bien nos hizo sentir saber que podíamos ayudar a otros! Comprobar cuánto agradecían nuestras respuestas nos impulsó a seguir adelante con el proyecto y a cambiar un poco el enfoque para dirigirlo a un público no tan familiar e íntimo. Al final los planes cambiaron mucho y unos pocos meses en Canadá dieron paso a una vuelta al mundo y, como era previsible, el blog se adaptó al cambió en consecuencia.

¿Nacisteis con ese espíritu viajero y mochilero o fue algo que descubristeis poco a poco?

En el caso de Alexandra el espíritu viajero fue creciendo y tomando forma desde pequeña gracias a los viajes hechos con la familia. Desde los roadtrips por Europa con sus padres al primer vuelo que la llevó hasta Nueva York con sus tíos. Estas experiencias despertaron en ella las irremediables ganas de ver mundo y a la que pudo costeárselo empezó a ir por su cuenta.

Para Guillem, en cambio, fue una cuestión algo más lenta. Sus ganas de viajar se cocinaron a fuego lento y en silencio hasta que decidió que se iba a estudiar al extranjero. Nunca antes se había planteado seriamente la opción, pero el día anterior a que terminara el plazo decidió entregar toda la documentación necesaria para cursar un semestre en una universidad de Estambul. ¡Cuántas veces no hemos dado gracias a ese arrebato! Fue precisamente en el aeropuerto de la ciudad turca que nuestros caminos se cruzaron por primera vez. Una vez juntos, la cosa no hizo más que crecer y crecer. ¡Se habían juntado el hambre y las ganas de comer!

Empezamos a planear la vuelta al mundo como el gran viaje de nuestros sueños. Un proyecto así une mucho y una cosa llevó a la otra y para cuando nos fuimos a París ya vivíamos juntos. Hubo muchos destinos después de este, pero un interail por Bélgica y Holanda y un verano en Marruecos fueron nuestras primeras experiencias como mochileros. Sin duda, la pasión viajera se ha convertido en uno de los grandes ejes de nuestra vida y ha ayudado mucho a reforzar los lazos que nos unen como pareja.

perito moreno

¿Cuál es el país que más os ha sorprendido? ¿Por qué?

De esta vuelta al mundo, los dos coincidimos en que Indonesia marcó un antes y un después. Fue el primer país del sudeste asiático que pisamos y llegamos a él justo después de la apacible y ordenada Australia. ¡Solo por el contraste entre una y la otra ya resultaba todo extrañamente atractivo! La verdad es que, de entrada, la afrontamos con cierto respeto y con algunos prejuicios provocados por experiencias y opiniones que habíamos leído en otros blogs. Aterrizamos en Denpasar esperándonos lo peor, pero ¡qué gran error! Al llegar nos encontramos con una gente muy amable y curiosa con la que compartimos grandes momentos y experiencias. Evidentemente cuentan con su habitual cuota de zánganos buscavidas, pero ¿qué país no los tiene? ¡En el nuestro incluso llevan traje y salen en la tele! Las grandes diferencias religiosas y culturales que hay de una isla a la otra, la combinación entre historia y modernidad, la variedad de paisajes que encontramos, nos enamoraron. Desde playas de arena blanca a concurridas y caóticas ciudades pasando por volcanes y antiguos templos. ¡Allí uno encuentra mucho más de lo que busca! Además, tuvimos mucha suerte porque el conjunto de la experiencia fue rematada por la fortuna de compartir el camino con otros viajeros con los que hicimos muy buenas migas. Sin duda, Indonesia es mucho más que Bali y sus resorts.

Decirme tres lugares que te hayan impactado y tres motivos

Estas preguntas son siempre muy complicadas de responder ¿Cómo elegir tres con la de lugares maravillosos que hay en este mundo? Aunque siempre nos lleva un buen rato ponernos de acuerda en esta clase de selección, estamos de acuerdo en que algunos de los momentos más mágicos de estos últimos meses han sido:

  • Escuchar el rugir del hielo quebrándose en el glaciar Perito Moreno de Argentina. Cuando lo escuchamos por primera vez nos puso la piel de gallina y luego, al ver un gran bloque de hielo desprendiéndose estrepitosamente ya nos quedamos sin habla./li>
  • Ver el sol alzándose tras los 15 moais en Isla de Pascua, Chile. Fue un día muy especial porque además era el cumpleaños de Alexandra. Cuando los primeros rayos de luz del día rebelaron las imponentes siluetas de las estatuas monolíticas sentimos que el tiempo se detenía.
  • La puesta de sol contemplando la roca Uluru, la piedra sagrada de los aborígenes australianos. El rojo intenso de la roca desapareciendo bajo el manto de la oscuridad de la noche fue un momento verdaderamente mágico.

perito moreno

¿Qué 3 cosas no puede faltar en vuestra equipaje?

Viajando uno aprende que realmente hay muy pocas cosas que sean realmente imprescindibles y desde un principio apostamos por un equipaje minimalista basándonos en la lógica de que todo lo que necesitemos podemos comprarlo sobre la marcha. Sin embargo, hay algunos objetos de los que no somos capaces de desprendemos, ni siquiera cuando vemos que la mochila está engordando y toca hacer una sesión de “soltar lastre”.

Un buen libro. O dos, o quizás alguno más. Reconocemos que pese a todos nuestros esfuerzos en el tema lecturas se nos ha ido de las manos en más de una ocasión. Empezamos con un libro cada uno y al final nos hemos visto viajando con 4 o 5 libros. Isabel Allende, Coetzee, Jules Verne, J.R.R. Tolkien o G.R. Martin son algunos de los autores que nos han acompañado en algún tramo del camino y nos han hecho viajar dentro de viaje.

Nuestro Diario de Aventuras en su versión analógica. Nos resulta imposible llevar al día el blog porque a veces no hay internet y a veces estamos tan ensimismados en la experiencia que decidimos relegarlo a un segundo plano. No obstante, siempre encontramos tiempo para anotar gastos, información y para redactar impresiones en una libreta que nos acompaña allá donde vamos. Ojeándola encontraréis un poco de todo: anécdotas diarias, cuánto cuesta una comida en Ulan Bataar o cuánto se tarda en ir de Kuala Lumpur a Singapur, información sobre alojamientos. Pero también hay espacio para los arranques literarios, los garabatos de aburrimiento y los proyectos de futuro. De aquí unos años, releer estos cuadernos será muy, muy divertido.

Y aunque no sea tan romántico y bonito como los libros y el diario, pero sin movernos del mundo de la celulosa, reconoceremos que tampoco nos movemos sin una buena provisión de papel de wc o toallitas. Nunca sabes cuándo lo vas a necesitar y pueden salvarte de un gran apuro. Puede que pasen días y semanas sin necesitarlos y que llegues a pensar que son un peso muerto, pero creednos antes o después los necesitaréis y llegado el momento daréis gracias al cielo por tenerlos a mano.

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¿Alguna anécdota que se pueda contar?

Para seguir un poco con Indonesia os contaremos una de cuando cogimos un barco para ir de Lombok hasta Labuan Bajo, en la Isla de Flores. Fueron 4 días de viaje y por el camino fuimos parando en varias islas para hacer snorkel, bañarnos en unas cataratas, hacer algún trekking y, el plato fuerte de la excursión, ver los dragones de Komodo. Fue una experiencia inolvidable, pero hubo una noche que se hizo especialmente larga.

Todo fue genial hasta la segunda noche, cuando nos despertamos repentinamente al notarnos zarandeados y salpicados de agua. Al principio fue todo muy confuso porque los movimientos eran muy bruscos y nos costó entender que el agua llegara tan alto siendo que estábamos durmiendo en la cubierta del segundo piso. ¡Imaginad lo revuelto que estaba el mar y como se inclinaba el barco! Los marineros más jóvenes estaban pálidos y solo el marinero más viejo seguía firme al timón y lanzando órdenes a diestro y siniestro. Con cada brusca sacudida los colchones se deslizaban por la cubierta y a veces el golpe era tan seco que incluso nos levantaba del suelo

Alexandra, planificadora como es ella, incluso empezó a preparar un plan de evacuación por si el barco se hundía y tocaba nadar hasta la orilla de la isla más cercana. Por suerte, al final todo quedó en una noche de tensión y con la mañana llegó la calma. . ¡Tanto nos inclinamos esa noche que en el balcón del segundo piso encontramos un pez de dos palmos!

¿Viajais con seguro de viaje? ¿Por qué?

Sí, en un viaje como este no sabes nunca lo que puede ocurrir. Un año es mucho tiempo para estar tan lejos de casa y por eso desde el comienzo teníamos claro que no saldríamos de casa sin haber contratado antes un seguro de viaje. Aunque a la hora de la verdad todavía no hemos tenido que recurrir a él (¡y esperamos no tener que hacerlo!), el hecho de saber que lo tenemos nos da cierta seguridad. Somos conscientes que determinados lugares y situaciones entrañan ciertos riesgos y el hecho de saber que en un caso de emergencia contamos con esta esta red de seguridad bajo nuestros pies nos reconforta.

En Mongolia fuimos hacia el norte, a la zona del lago Khovsgol, para visitar a los Tsataan una tribu que vive en las montañas en una región muy remota y difícil de acceder. Un grupo de chicos españoles partieron hacia allá el día antes que nosotros y a medio camino, en medio de la nada, su furgoneta se quedó sin frenos y terminaron estrellándose contra un árbol. Una chica del grupo se rompió las dos piernas y fue evacuada en helicóptero y trasladada a España en menos de 3 días. Nadie quiere pensar que puede ocurrirle algo malo mientras está viviendo su sueño en algún rincón de ensueño, pero hay que ser realista y ser consciente de que a veces suceden cosas malas.

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¿Qué os gustaría decir a quienes no se han lanzado a descubrir el mundo?

Que no pierdan el tiempo con dudas y miedos. Que el mundo de ahí fuera asusta más cuando visto a través de la ventana que cuando estás en él y lo ves de cerca. Les diríamos que si tienen el deseo de viajar que se lancen y lo hagan cuanto antes, porque la vida da muchas vueltas y nunca sabes si hoy va a ser la última oportunidad que tengas. Que no se resignen a acariciar sus sueños como algo imposible, porque hacerlos realidad no es algo destinado a “los otros”. Todos podemos recorrer las mismas sendas y lo único que nos diferencia a unos y otros es la voluntad de dar el primer paso. El resto viene solo.

Que no se arriesguen a envejecer y a descubrir que tienen una espina clavada por lo que no hicieron cuando eran más jóvenes. Que no se la jueguen, que estas cosas luego se convierten en arrepentimiento y frustración. Puede que el temor a lo desconocido eche a algunos para atrás, pero a ellos les recordaremos que el día de mañana, cuando echen la visa atrás para ver lo que han andado en la vida, se acordarán mucho más de ese espectacular amanecer que vieron en una bonita playa que no de los meses y meses que pasaron viviendo en la reconfortante e inmutable seguridad de la rutina.

Así que no lo dudéis, sean 4 días, 15, un mes o un año, viajad. Viajad y dejad que el mundo os toque con su varita. Os sorprenderá mucho lo que podéis aprender y lo mucho que puede influir en vosotros. Abrid la puerta y cruzad el umbral, que el mundo está allí afuera esperándoos y os recibirá con los brazos abierto, listo para recompensar vuestra valentía.

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